jueves, 26 de mayo de 2016

La jutzpá israelí frente a la sumud palestina



Mondoweis

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.


 
Un soldado israelí sostiene en estrangulamiento a un niño a punta de pistola después de los enfrentamientos entre fuerzas de ocupación israelíes y manifestantes palestinos que siguieron a la marcha de Nabi Saleh contra la expansión del asentamiento ilegal solo para judíos. Cisjordania, Palestina 28 de agosto de 2015 (Foto: AFP/Getty)

En su libro The Joys of Yiddish (1968) Leo Rosten escribe que "la definición clásica de jutzpá es, por supuesto, esta: la actitud de una persona que después de matar a su padre y a su madre se lanza al tribunal reclamando merced porque es un huérfano. Un jutzpadnik puede definirse como el hombre que grita "¡Ayuda, ayuda! Mientras te da una paliza”.
Es un vocablo tanto idish como hebreo. Mientras que en los tiempos previos a Israel pudo ser un término mayormente asociado con la negatividad, el asentamiento sionista en Palestina y el establecimiento de un Estado judío con fronteras que se convirtieron en indefinidas y en continua expansión vino a dar a este término un aura de sustancia real a los ojos de muchos israelíes. Jutzpá, en términos nacionales israelíes, vendría a ser un ingrediente necesario para sobrevivir y crecer. El segundo primer ministro de Israel, Moshe Sharett, observó claramente este aspecto: "He aprendido que el Estado de Israel, en nuestra generación, no se puede gobernar sin engaño ni osadía. Estos son hechos históricos que no pueden alterarse… al final la historia justificará tanto las estratagemas como los engaños y las aventuras". (Simha Flapan: The Birth of Israel: Myths and Realities y parcialmente en el ministerio de Relaciones Exteriores ).
La jutzpá de Israel a nivel nacional al grito de "¡Ayuda, ¡ayuda!" mientras golpea a los palestinos puede verse en colores vivos en un vídeo del año pasado de la protesta semanal de los viernes en Nabi Saleh, el 28 de agosto del año 2015, que se hizo viral. En el video se ve a un soldado israelí totalmente armado y enmascarado que agarra por el cuello a un niño de 12 años que tiene un brazo enyesado y lo aplasta sobre una roca sobre el brazo roto (minuto 2:00). La hermana y la madre del niño vienen en su ayuda, por supuesto desarmadas, y tratan de rescatar al niño de manos del soldado. Esta situación es una representación icónica del atroz desequilibrio de poder donde el niño es, indiscutiblemente, una víctima. Pero no, la ministra de Cultura y Deporte Miri Regev se "sorprendió al ver el video de esta mañana de palestinos pegando a un soldado del ejército israelí", agregando que "no puede ser que enviemos a misiones a nuestros soldados con las manos atadas a la espalda ¡Simplemente es una vergüenza!... Hay que ordenar inmediatamente que un soldado atacado pueda devolver el fuego. Punto".
Así es que los soldados son las víctimas. Sus manos están atadas a la espalda. ¡Ayudad a los soldados! mientras pegan a niños palestinos que tienen las extremidades quebradas. También debemos permitirles ir más allá y disparar a civiles desarmados, los familiares que intentan llegar al rescate. Si la definición de jutzpá de Leo Rosten era correcta, entonces Israel la adoptó como una política a nivel nacional.
Los palestinos como parte ocupada, sometida y militarmente inferior, tenían que aplicar un antídoto a este espejo histórico de la jutzpá. Frente a la política de acoso y despojo constante tenían que adoptar una actitud de firmeza. Este es el significado de sumud.
El término sumud se ha consagrado en la conciencia nacionalista palestina, en particular desde 1967. Los palestinos sufrieron la Nakba, la catástrofe de la limpieza étnica a gran escala en 1948, donde muchos fueron violentamente despojados o huyeron por miedo a la violencia y no les permitieron regresar. Mientras el típico mito sionista dice que “los líderes árabes los exhortaron a huir y esperar la victoria de los ejércitos árabes”, los archivos desclasificados del ejército israelí revelan las verdaderas causas principales de esta huida.
Estos son algunos de los más importantes:
Documento del servicio de inteligencia del ejército israelí titulado "La emigración de los árabes de Palestina en el período del 1 de diciembre de 1947 al 1 de junio de 1948” (desclasificado a mediados de la década de 1980). El documento detalla 11 factores que provocaron el éxodo y los enumera "por orden de importancia":
1. Operaciones directas y hostiles de los judíos integrantes de la [Haganah/IDF] contra los poblados árabes.
2. El efecto de nuestras operaciones hostiles [Haganá/IDF] contra los pueblos cercanos [árabes] (…especialmente la caída de los grandes centros vecinos).
3. Las operaciones de los [judíos] disidentes [Irgún Tzvai Leumi y Lohamei Herut Yisrael]
4. Las órdenes y decretos por parte de instituciones árabes y las bandas [irregulares].
5. Las operaciones judías de rumores [guerra psicológica] dirigidas a espantar a los aterrados habitantes árabes.
6. Las órdenes de expulsión definitivas [por las fuerzas judías].
7. El miedo a la respuesta judía [represalia] después de un ataque árabe importante a los judíos.
8. La aparición de bandas [fuerzas irregulares árabes] y combatientes no locales en las cercanías de un pueblo.
9. El miedo a la invasión árabe y sus consecuencias [sobre todo cerca de las fronteras].
10. Aldeas árabes aisladas en áreas exclusivamente [predominantemente] judías.
11. Factores locales variados y el miedo generalizado al futuro.
(El documento se cita en 1948 and After, de Benny Morris)
Así podemos ver que las primeras y más importantes causas de la huida de los palestinos en 1948, también consideradas por las fuentes de inteligencia militar israelí, fueron “operaciones hostiles directas de los judíos" (de hecho también antes de la declaración del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948 y antes de la invasión de los ejércitos árabes aliados. Por ese tiempo, aproximadamente un tercio de lo que llegarían a ser 750.000 refugiados palestinos ya había sido despojado).
Los palestinos sabían mejor que nadie que existía un peligro inminente en la ocupación. No necesitaron esperar a la desclasificación de los archivos y el lento proceso de reconocimiento de la jutzpá de Israel. En 1967 la nueva ocupación israelí, que los generales israelíes consideraron ampliamente como “terminar el trabajo de 1948", representó para ellos una segunda oportunidad -y tal vez la última- de defender su propia existencia en la Palestina histórica. No permanecer firmes frente a una nueva ocupación militar israelí significaría un nuevo despojo y la eventual limpieza de la tierra.
Este sumud no es solo un elemento pasivo. Mientras que su principal símbolo es el olivo, que representa la conexión antigua con la tierra (de ahí lo simbólico de las devastadoras escenas filmadas de las numerosas arrancaduras de olivos perpetradas por las fuerzas de ocupación israelíes y los colonos), también tiene el sentido de la resistencia activa. Yasser Arafat señaló a mediados de 1980 que "el elemento más importante del programa palestino es aferrarse a la tierra. Mantenerse sobre la tierra y no solo los asuntos de la guerra. La guerra se produce en un nivel diferente. Si solamente se lucha es una tragedia. Si se lucha y se emigra también es una tragedia. La base es aferrarse y luchar. Lo importante es aferrarse a la tierra y después el combate". (De Schultz and Hammer, The Palestinian Diaspora ).
Los palestinos han puesto en marcha diversas formas de resistencia, algunas sin ninguna relación con el enfrentamiento armado. Tal vez la forma de protesta menos beligerante físicamente que los palestinos han sido capaces de aplicar en los últimos tiempos sea el BDS: boicot, desinversión y sanciones. Un medio de protesta democrático, no violento, que tiene un historial exitoso en la Sudáfrica del apartheid. Noam Chomsky en su última entrevista de hace unos días en Democracy Now! dice que "en cuanto a la táctica de boicot y desinversión, tiene un sentido perfecto... boicot y sanciones tienen mucho sentido cuando estas tácticas se aplican correctamente, como ocurre a menudo".
Sin embargo Israel ha invertido muchos millones de dólares en un intento de contrarrestar el BDS y presiona sucesivamente por la legislación anti-BDS a través de sus grupos de presión en otros países. Recientemente, durante una conferencia anti-BDS organizada por el importante periódico Yediot Aharonot, se oyó decir al destacado ministro de Inteligencia Israel Katz que Israel debería “apuntar a eliminar civiles", como los líderes del BDS, con la ayuda de la inteligencia israelí, al tiempo que se mencionó varias veces al fundador del BDS Omar Barghouti en lo que respecta a la intención del Gobierno de revocar su permiso de residencia en Israel. Curiosamente el ministro del Interior Aryeh Deri señaló que "la revocación de la ciudadanía o la residencia es una herramienta que casi nunca se utiliza, ya que constituye una violación de los derechos humanos". Y sin embargo planteó la preocupación sobre la base de que Barghouti era moralmente censurable, por así decirlo, diciendo : "a él [Barghouti] se le dieron derechos similares a los de un ciudadano y se aprovechó de nuestro Estado tolerante para presentarnos como el Estado más horrible en el mundo". Deri dijo que se "inclinaba a cumplir" una solicitud que había recibido de un miembro de extrema derecha del Parlamento de revocar la residencia permanente de Barghouti. La situación de Barghouti está ahora "bajo consideración" e Israel se ha negado a renovar su permiso de viaje.
Esta es la pelea que los palestinos tienen que soportar con sumud para permanecer. Israel podría considerar esos esfuerzos como una jutzpá en sí misma -¿Cómo se atreven a resistir?- al mismo tiempo que se dedica a crear estratagemas cada vez más inventivas de engaño para poder continuar su aventura en la frontera del Gran Israel.
Posdata : Previsiblemente uno podría hacer la pregunta, "¿Por qué atribuir la firmeza únicamente a los palestinos? ¿Dónde está la firmeza de Israel? ¿Por qué tan unilateral?”. Bueno, aquí está mi respuesta: en la comparación de los dos el equilibrio de poder está simplemente desequilibrado, por decirlo suavemente. Los palestinos no poseen tanques, aviones de combate, helicópteros o armas nucleares. Sencillamente no plantean una amenaza existencial. Sí, los líderes israelíes a menudo tratan de confundir a los palestinos con "los cercanos y hostiles países árabes" y proclaman ese "peligro existencial", pero no solo es ese el punto y tampoco se sostiene. Incluso Irán, un gigante regional (no árabe), que fue acusado en repetidas ocasiones por Netanyahu de ser un peligro existencial, ha sido señalado por los mejores expertos de Israel en seguridad de que no plantea ningún peligro existencial real.
Lo mismo fue en 1967, al mismo tiempo que promovían el histérico temor en su población por el "segundo Holocausto", los dirigentes israelíes sabían muy bien (como señaló el exjefe del Mossad Meir Amit y se mostró de acuerdo con la CIA en esto), que iban a ganar contra todos los enemigos regionales rápidamente, por lo que evaluaron que tomaría cerca de 7-10 días (la cifra más baja evaluada si Israel eliminaba de la acción a la fuerza aérea egipcia en primer lugar, lo que hizo al principio de la guerra). (Véase Tom Segev, 1967, y para la evaluación de Amit de “7 días” vea este enlace .
Así que independientemente del hecho de que Israel no se enfrenta a una amenaza existencial regional, su relación potencial real de cara a los palestinos ni siquiera es algo a considerar en este sentido. A todos los efectos prácticos las relaciones de poder entre Israel y los palestinos se asemejan a esa escena del soldado bien armado que mantiene en estrangulamiento al niño con el brazo roto.
Puede que los actores regionales traten de llegar al rescate de ese chico por solidaridad -y que a veces puedan venir armados que era la situación en 1948- pero incluso entonces Israel fue muy superior en la organización, el personal, y armamento con respecto a lo que los ejércitos árabes habían montado todos juntos. (Ver Ilan Pappe, La limpieza étnica de Palestina).
En 1973 Egipto y Siria, de hecho, lograron presionar a Israel por un corto tiempo, debido al elemento sorpresa de un día de fiesta (y probablemente a la indiferencia de Israel). Fue suficiente para un susto, ya que Sadat, aparentemente, no tenía la intención de llegar muy lejos en el Sinaí para demostrar fuerza. Eso le ganó de vuelta el Sinaí, el lenguaje de la fuerza rompió la intransigencia israelí.
Pero, volvamos a los palestinos, todas las demás enemistades regionales se pueden encuadrar en el hecho bien conocido de que los estados de la región están muy dispuestos a regularizar las relaciones con Israel a cambio de una solución para los palestinos bajo las directrices de la resolución de consenso internacional (ONU 242). Se trata simplemente de que el plan israelí y sus esquemas para el Gran Israel chocan con los palestinos que se encuentran en el camino.
Así que un esquema más amplio, el esquema político mayor, es muy parecido a lo que Ben-Gurion ya señaló en 1938: "cuando decimos que los árabes son los agresores y nos defendemos es solo la mitad de la verdad. En cuanto a nuestra seguridad y supervivencia nos defendemos… pero la lucha solo es un aspecto del conflicto que en su esencia es una cuestión política. Y políticamente nosotros somos los agresores y ellos se defienden”. Esa es la razón por la cual la jutzpá encaja más bien de manera unilateral en Israel, y la sumud en los palestinos. Es una generalización, pero en general no se utiliza la jutzpá para resistir la opresión. Como señaló Gandhi no se puede considerar violencia cuando una víctima de violación lucha contra su violador. Es resistencia a la violencia. Es “en sí mismo un acto de no violencia”. La auténtica violencia es la violación. (Véase Norman Finkelstein, What Ghandi Says).

Jonathan Ofir es músico israelí, director de orquesta, escritor y bloguero residente en Dinamarca.


Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

sábado, 21 de mayo de 2016

Podemos y la causa palestina

Una respuesta a Pablo Bustinduy y David Perejil desde Podemos




Cuando nació Podemos en enero de 2014 muchas personas provenientes de otras organizaciones políticas y espacios de activismo nos incorporamos porque nos identificamos de forma inmediata con la asfixiante necesidad de que el mensaje político fuese distinto y porque la columna vertebral de su programa, la (aparente) simplicidad de la defensa de los Derechos Humanos, era el elemento aglutinador y transversal que se necesitaba en una nueva herramienta política de cambio.Al leer el artículo de mis compañeros de Podemos David Perejil y Pablo Bustinduy titulado “Reconocer el Estado Palestino: un paso político para construir la paz”, se comprueba que al abordar la situación de Palestina los representantes de Podemos se acaban enfangando en el discurso ya superado de las equidistancias, de las palabras calculadas, de las “conversaciones de paz” y, en definitiva, no aplican la simplicidad programática con que nació Podemos, sumergiéndose en el mismo torrente retórico de los gobiernos occidentales durante décadas, que es: hay que trazar un cordón de excepcionalidad en Palestina en lo que se refiere a la exigencia de Derechos Humanos. El mensaje de ese artículo sobre Palestina no es el mensaje con el que nació Podemos sobre los Derechos Humanos.
Todo defensor de la causa palestina con rigurosidad en el discurso, cualquiera que sea el foro en el que se encuentre, tiene que tomar como eje central el código genético intrínseco del nacimiento de Israel, que sigue siendo su motor de actuación hoy, y lo seguirá siendo mañana si no se le detiene: la creación por las potencias europeas de un proyecto colonial de ocupación de más y más tierra mediante asentamientos de población extranjera, el cual ahora está en su tercera generación. Y por supuesto expulsando y asesinando a sus legítimos habitantes.
Si el eje del discurso no es radical, no toma esa raíz originaria como referencia, está condenado al fracaso, y es lo que ocurre con este artículo, que es un artículo con un mensaje fracasado por el que se acaba cayendo en el falso "choque de dos sociedades" o “conflicto de dos movimientos nacionales” y en la embaucadora telaraña de la estrategia israelí de las hipócritas "conversaciones de paz" con las que encubre el continuo avance de la ocupación y expulsión o asesinato de palestinos.
Sorprende que una formación cuya dirección muestra especial atención en manejar el relato para su argumentación política caiga en esa abstracción del reconocimiento de un estado Palestino, a sabiendas que en la práctica es inviable, puro artificio. De la misma manera que el relato sionista ha condicionado a buena parte de la opinión pública durante mucho tiempo, sorprende que Podemos haga suyo el discurso oficial de una desprestigiada y de representatividad cuestionable Autoridad Nacional Palestina (ANP), y no haya querido adoptar una solidaridad efectiva con las demandas del pueblo, o si lo prefieren, del conjunto de la ciudadanía palestina.
Podemos quizá no hubiera nacido sin “las calles y plazas del 15M”-no por ello es su expresión autorizada- y debe mirar qué demandan otras “calles y plazas”. Y en Palestina esas “calles y plazas” están representadas por las más de 300 organizaciones sociales de base que forman el Boycott National Committee.
Además, hay otros errores muy graves en el artículo, de fondo y de forma.
Dicen que "Palestina es el vector principal de toda la inestabilidad de la región". No, no es Palestina, es Israel el "vector principal de la inestabilidad". Israel como problema, no Palestina como problema. El lenguaje es fundamental.
En ese mismo párrafo se argumenta que “sin una acción decidida por la paz en Palestina [Palestina como sujeto a pacificar/apaciguar en lugar de Israel] (…), las consecuencias nos afecten a los europeos”. Ante la vaguedad de la frase, la unión de los puntos Palestina-terrorismo-bombas-Europa se le sirve en bandeja al lector. Por supuesto que hay relación causa-efecto entre el colonialismo e injerencia occidental por todo el planeta y las consecuencias en este continente. Pero en un artículo tan cargado de eufemismos y ambigüedades, es al final Palestina (y no Israel u occidente) quien queda amarrada en esos puntos encadenados a “consecuencias en Europa”. La paz justa para los palestinos no puede basarse en ese tipo de defensa utilitaria de evitar “consecuencias” en Europa.
Equiparar “las espirales de violencia” con que se vive diariamente en Cisjordania e Israel (¿?), además de ser falso es tan dañino como equiparar al ocupante y al ocupado. Hoy no se nos ocurre equiparar a los ocupados que se defendían en el Gueto de Varsovia frente al ocupante ejército nazi, o equiparar al nativo americano frente a los colonos europeos, pero con Palestina se aplica la excepcionalidad de la equidistancia.
Es un muy grave error transmitir a los lectores que la Autoridad Palestina es responsable de la situación de su población y exigirle que debe “hacer frente a las necesidades” de los palestinos, porque en última instancia no es así. Israel determina la vida y la muerte en Palestina. Israel aplica la Thanatopolítica sobre los palestinos: que vivan todos ellos en todo momento bajo la certeza de que están a cinco segundos de la muerte. Por tanto sobra esa exigencia a la Autoridad Palestina, y nosotros podríamos ser mucho más críticos con ella que los autores del artículo. Hasta la podríamos señalar como una administración indígena colonial maniatada a la potencia ocupante, pero eso al público le distrae del entendimiento del discurso central que es la ocupación de un territorio y sus habitantes.
A Israel no se le debe “invitar al diálogo”. A Israel se le debe exigir. Y cuando se exige ante una ocupación colonial se debe partir de ese elemento central porque es su origen, y si no se explican y se entienden los orígenes de los problemas no se pueden encontrar las soluciones.
Y esas soluciones pasan por tres exigencias irrenunciables a Israel:
1-Reconocimiento (de la limpieza étnica, de la expulsión, de la apropiación, de los crímenes contra la humanidad...)
2-Responsabilidad (de "responder", responder por el daño causado, y en ello se incluye el retorno de los refugiados como marca la Resolución 194 de la ONU)
3-Aceptación (de la población palestina en igualdad de Derechos)
Sólo así se avanzará en el camino de des-sionizar ese ente colonial llamado Israel y habrá una solución de Paz justa para Palestina.
Es un discurso de exigencia de derechos civiles que nos libera de las pesadas cargas dialécticas y vías políticas muertas del pasado sobre “conversaciones de paz”, “rondas de negociaciones fracasadas”, etc. que contribuyen a que la población del estado y europea acaben por no comprender qué ocurre en Palestina. Y ese es el objetivo de Israel.
Por supuesto Israel no sólo no acepta estas condiciones sino que en una huida hacia adelante ha creado un ministerio y dedicado una suma importantísima de su presupuesto para luchar contra la campaña que reclama esas tres condiciones de mínimos a través del Boicot a Israel. ¡Y ahí está la cuestión! Cuando Israel criminaliza a quien defiende una campaña que denuncia la desigualdad, el colonialismo y el apartheid basándose en la legislación internacional, implícitamente está reconociendo esa misma esencia, para pasar en un salto mortal a tachar a todo activista de los DDHH en antisemita. Dicho de otra manera, metiendo en la cárcel a activistas israelíes por adherirse a la campaña de Boicot, Israel sólo hace mirarse en un espejo. Un espejo que refleja la esencia de un estado colonial que fomenta la desigualdad y practica el apartheid contra la población indígena.
Por tanto, mientras Israel no acepte y aplique esas tres exigencias, a la sociedad civil y a los activistas que defendemos la causa palestina -que es la causa de los Derechos Humanos- sólo nos queda el camino que la propia sociedad civil palestina nos pidió hace once años que emprendiésemos, y no es otro que el Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) al estado de Israel. Exactamente la misma estrategia exitosa que con la Sudáfrica del Apartheid. Y no sólo nos compete a la sociedad civil mundial esa línea estratégica responsable. El BDS debe elevarse cualitativamente, hay que elevarlo a un nivel de exigencia programático. Debemos exigir a nuestros representantes políticos (entre los que se encuentran Pablo Bustinduy y David Perejil) y a nuestros gobiernos (municipales, autonómicos, estatales) que adopten el Boicot a Israel en sus facetas económica, política, institucional, deportiva, académica y cultural.
Como dice el mismo Ilan Pappé que citan los compañeros, para encontrar de madrugada la llave de casa que hemos perdido hay que ponerse a buscarla, y no necesariamente (como solemos hacer) buscarla alrededor de esa farola encendida que alumbra un pequeño círculo en la calle. La llave de la puerta no se nos cayó en esa farola de la solución de dos estados, en la idea de la partición, no se perdió en el paradigma del conflicto en Palestina como una guerra de dos movimientos nacionales. La llave se cayó en la gran oscuridad de la realidad colonialista. Debemos alumbrar la gran zona oscura de la calle.

Daniel Lobato, Círculo Podemos Palestina. Asociación Unadikum – Organización perteneciente a la RESCOP, Red estatal solidaria contra la ocupación de Palestina.
Jorge Sánchez, Círculo Podemos Palestina y miembro de la RESCOP.Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 10 de mayo de 2016

El antisemitismo, arma de intimidación masiva


Arrêt sur Info

Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos


En un mundo en el que reiterar una y otra vez a través de los medios sirve de prueba irrefutable algunas palabras son acrónimos, unos significantes intercambiables cuyo uso codificado de antemano es propicio para todo tipo de manipulación. Deslizamientos perpetuos de significado que autorizan a pasar insidiosamente de un término a otro, sin que nada se oponga a la maligna inversión por la que el verdugo se convierte en víctima y la víctima en verdugo, y el antisionismo se convierte en antisemitismo, como afirmó Manuel Valls, primer jefe de gobierno francés en proferir este insulto. Además, cuando algunas personas relacionan la «intifada de los cuchillos» con el odio ancestral a los judíos no es inútil preguntarse por qué esta asimilación clásica aunque fraudulenta ocupa una función esencial en el discurso dominante. Desde hace sesenta años es como si el remordimiento invisible por el holocausto garantizara a la empresa sionista una impunidad absoluta. Con la creación del Estado hebreo Europa se quitaba de encima sus demonios centenarios. Europa se concedía una válvula de escape al sentimiento de culpabilidad que le carcomía secretamente por sus infamias antisemitas. Como cargaba con la responsabilidad de la masacre de judíos, buscaba la manera de desembarazarse a toda costa de este fardo. La culminación del proyecto sionista le ofreció esta oportunidad. Europa se eximía de sus culpas aplaudiendo la creación del Estado judío. Simultáneamente ofrecía al sionismo la oportunidad de completar la conquista de Palestina.
Israel se prestó por partida doble a esta redención por procuración de la conciencia europea. Primero volcó su violencia vengativa en un pueblo que no tenía la culpa de su sufrimiento y después ofreció a Occidente las ventajas de una alianza a cambio de la cual se le pagó. Una y otra cosa vincularon sus destinos por medio de un pacto neocolonial. El triunfo del Estado hebreo tranquilizaba la conciencia europea al tiempo que le procuraba el espectáculo narcisista de una victoria sobre los bárbaros. Unidos para lo bueno y para lo malo, acordaron mutuamente la absolución a costa del mundo árabe transfiriéndole el peso de las persecuciones antisemitas. En virtud de una convención tácita Israel perdonaba a Europa su pasividad frente al genocidio y Europa le dejaba las manos libres en Palestina.
Israel debe su estatuto excepcional a esta transferencia de deuda por medio de la cual Occidente se libró de sus responsabilidades a costa de un tercero. Puesto que Israel era el antídoto del mal absoluto que hundía sus raíces en el infierno de los crímenes nazis, solo podía ser la encarnación del bien. Esta sacralidad histórica es lo que justifica, mejor que una sacralidad bíblica de dudosas referencias, la inmunidad de Israel en la conciencia europea. Adhiriéndose implícitamente a ella, las potencias occidentales la inscriben en el orden internacional. El resultado es innegable: avalada por los amos del mundo, la profesión de fe sionista se convierte en ley férrea a escala mundial.
Como la invocación de lo sagrado siempre criminaliza a su contrario, esta sacralidad de Israel quita entonces toda legitimidad a las oposiciones que suscita. Siempre sospechosa, la reprobación de Israel roza la profanación. Poner en tela de juicio la empresa sionista es la blasfemia por excelencia porque supone atentar contra lo que es inviolable para la conciencia europea. Por esa razón la negación de legitimidad moral opuesta al antisionismo se basa en un postulado extremadamente simple cuya eficacia no se debilita con el uso: el antisionismo es un antisemitismo. Luchar contra Israel sería, por esencia, odiar a los judíos, estar animado por el deseo de repetir la Shoah, soñar con los ojos abiertos con reiterar el holocausto.
Por más que el antisionismo se defina como un rechazo razonado del sionismo, admitirlo como tal serían una vez más hacer un compromiso con lo inaceptable. Marcado por una causalidad diabólica, el antisionismo está descalificado moralmente, fuera de juego en virtud del anatema que le lacra. Por más que se recuerde que Palestina no es propiedad de una etnia o de una confesión, que la resistencia palestina no tienen ninguna connotación racial, que el rechazo del sionismo se basa en el derecho de los pueblos a la autodeterminación, estos argumentos racionales no tienen ninguna posibilidad de ser escuchados. Desde hace un siglo el antisionismo se inscribe en el campo de lo político, pero se ve opuesto constantemente a una forma de irracionalidad que no tiene absolutamente nada de político.
Es cierto que la equiparación fraudulenta de antisemitismo con antisionismo tiene dos ventajas simbólicas. La primera es de uso interno. Esta asimilación limita drásticamente la libertad de expresión, paraliza cualquier pensamiento que no sea conforme inhibiéndolo de raíz. Genera una autocensura que, sobre un fondo de autoculpabilidad inconsciente, impone por intimidación o sugiere por prudencia un mutismo de buena ley sobre los atropellos israelíes. Pero esta falsa equiparación también es de uso externo. Su objetivo es entonces descalificar a la oposición política y militar a la ocupación sionista. Objetivo privilegiado de esta amalgama, la resistencia árabe se ve remitida al supuesto odio ancestral que los musulmanes experimentan por los judíos.
Lo que anima a los combatientes árabes sería una repulsión instintiva por esta raza maldita y no una aspiración legítima a acabar con una ocupación extranjera. En última instancia, la cadena de equiparamientos excesivos lleva al argumento manido que constituye el último resorte de la doxa: la «reductio ad hitlerum», la mancilla moral por nazificación simbólica, último grado de una calumnia de la que siempre queda algo. Por consiguiente, la resistencia árabe acumula todas las infamias, terrorista por ser antisionista, antisionista por ser antisemita. Se afirma que los ataques con cuchillo no serían el efecto explosivo de una humillación colectiva, sino el fruto del odio inextinguible por los judíos. La única fuerza que no cede ante las exigencias del ocupante, la resistencia, sufrirá entonces como precio por su valor el fuego cruzado de las acusaciones occidentales y de la brutalidad sionista. Y como si no bastara la superioridad militar del ocupante, todavía se tiene que jactar de una superioridad moral de cuya inanidad, sin embargo, son testimonio sus crímenes coloniales.


Bruno Guigue es un alto funcionario, ensayista y politólogo francés nacido en Toulouse en 1962. ex alumno de la École Normale Supérieure y de la ENA. Profesor de filosofía y responsable de clases de relaciones internacionales en la enseñanza superiro. Es autor de cinco obras, entre ellas, Aux origines du conflit israélo-arabe, l’invisible remords de l’Occident (L’Harmattan, 2002). 


Fuente: http://arretsurinfo.ch/lantisemitisme-arme-dintimidation-massive-par-bruno-guigue/
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

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lunes, 9 de mayo de 2016

El Likud se convierte en un miembro regional del Parlamento Europeo



Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos


Aunque Israel está situado geográficamente en Asia, este autodenominado “Estado judío”ha recalcado su europeidad siempre que ha tenido ocasión de hacerlo. Desde 1973 se le permite participar en el Festival de Eurovisión ya que la Autoridad de Radiodifusión de Israel es miembro de la Unión Europea de Radiodifusión desde 1957. Los equipos israelíes de fútbol empezaron a participar en competiciones europeas en 1991 y en 1994 Israel se convirtió en miembro de la UEFA. Lo que es más importante, en la esfera política el reciente paso político importante dado por Tel Aviv para realizar su aparente deseo de convertirse en un Estado europeo de pleno derecho ha pasado desapercibido para los medios de comunicación. 
En marzo una delegación del [partido israelí en el gobierno] Likud visitó Estrasburgo invitada por el grupo parlamentario de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR, por sus siglas en inglés) del Parlamento Europeo. Según el Jerusalem Post, la delegación explicó las políticas del Likud a un grupo de 15 europarlamentarios del ECR. El Likud llegó a un acuerdo con el ECR por el que se convierte en uno de los “miembros regionales” del ECR, lo que permite a los representantes del Likud asistir a las reuniones del grupo ECR e incidir en sus políticas.
En el plazo de un año el Likud se convertirá en un partido regional aliado del grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos del Parlamento Europeo. Es probable que esta medida potencie las relaciones entre el partido gobernante de Israel y Europa. El ECR decidió que el Likud ya podía convertirse en observador del grupo parlamentario y que una delegación de miembros del ECR visitaría Israel en octubre invitada por el Likud.
Eli Hazan, vicedirector general de relaciones públicas y exteriores del Likud, afirmó que llevaría a los europarlamentarios al Museo de la Historia del Holcausto Yad Vashem, al Centro del Legado de de Menahem Begin, a la sede central del Likud en Tel Aviv y a las “comunidades en Samaria”, utilizando el término israelí con el que se denomina parte de la ocupada Cisjordania palestina.
“Es un paso importante porque en un momento de boicots a Israel el Likud se añadirá a un grupo en Europa que tiene el poder”, afirmó Hazan. “Cuando se debatan mociones en contra de Israel en el Parlamento Europeo, ahora podremos enviar a diputados del Likud a defender a Israel, con carácter oficial, ante miembros del Parlamento”, añadio Hazan.
Hazan encabezó la delegación, en la que participaron alcaldes, concejales y asesores de líderes del Likud. No hubo participación de diputados porque en una coalición de 61 miembros se necesita la presencia de todos ellos en un Knesset [parlamento israelí] formado por 120 escaños.
El ECR, que fue fundado por miembros del Partido Conservador Británico, tienen 75 europarlamentarios procedentes de 17 países de la Unión Europea, lo que le convierte en el tercer grupo más grande del Parlamento Europeo. Ha establecido alianzas con el partido en el gobierno en Turquía (el AKP), con el Partido Republicano estadounidense y con partidos de Australia, Canadá, Marruecos y Nueva Zelanda. Su alianza más reciente surgió gracias a la labor de Hazan para establecer relaciones entre el Likud y partidos de centro derecha de toda Europa. La reunión con el ERC se produjo a raíz de que Hazan lograra contactar con altos cargos del partido en un reciente viaje a Londres
No es una coincidencia que el acercamiento se iniciara en la capital británica. Según un programa de televisión emitido en 2009, “Dispatches: Inside Britain’s Israel Lobby”, más de 80 % del Partido Conservador son miembros de Amigos Conservadores de Israel. “El lobby proisraelí en este país es el lobby más poderoso; no se le puede tocar”, afirmó un político británico en aquel programa de investigación televisivo.
Antes de las elecciones del año pasado el diario israelí Ha’aretz publicó un artículo en el que se planteaba la pregunta “¿Es David Cameron el primer ministro más pro-Israel que haya existido nunca?”. Como señalaba el diario israelí, “puede que Reino Unido ya no sea un actor principal de la esfera mundial, pero su primer ministro todavía ha sido capaz de trabajar discretamente para apoyar al Estado judío”.
Durante una visita a Israel el año anterior Cameron habló en un discurso en el Knesset sobre su tatarabuelo, un banquero judío que emigró de Alemania. Este vínculo confirió a Cameron “cierto sentido de relación” con el pueblo israelí, según afirmó al tiempo que ensalzaba el “extraordinario viaje” de este pueblo y su historia de persecución
En su alocución juró permanecer “hombro con hombro” con lo que calificó de Estado “vulnerable” contra el terrorismo, a pesar del hecho de que Israel es la potencia militar más preeminente de la zona y la única que posee armas nucleares. “Estamos con vosotros”, dijo entonces el primer ministro británico en hebreo. “Mi ascendencia judía es relativamente limitada, pero tengo cierta sensación de vinculación. Desde el léxico de mi tatarabuelo Emile Levita, un judío que hace 150 años fue a Gran Bretaña procedente de Alemania hasta la historia de mi antepasado Elijah Levita que escribió lo que se considera la primera novela en yiddish”, afirmó.
Aunque puede que la ascendencia judía del primer ministro británico sea “relativamente limitada”, el servicio que su partido ha prestado entre bastidores al Estado sionista puede tener un impacto significativo en sus relaciones con la Unión Europea. A pesar de la importancia mediática de este acontecimiento, el único medio de comunicación que hasta el momento ha informado de ello ha sido el Jerusalem Post . Dada la aparente falta de interés de los medios por el hecho de que el Likud se convierta en un miembro regional del Parlamento Europeo, Israel sigue teniendo vía libre para contrarrestar la cada vez más improbable amenaza de un boicot de la UE. 


Maidhc Ó Cathail es un autor, analista y comentarista político. Su próximo libro es Agents, Assets and Sayanim: Israel’s ‘People in Between’ You and the Facts.


Fuente: http://www.counterpunch.org/2016/04/27/likud-becomes-a-regional-member-of-the-european-parliament/


Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

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sábado, 23 de abril de 2016

Israel a la caza de su botín en la tragedia siria


Oumma

Traducido del francés para Rebelión por Caty R.


La sangrienta destrucción de Siria constituye para el régimen sionista una suerte inesperada. Los dirigentes de Tel Aviv lo saben, la liquidación de la Siria soberana les ofrecería el Golán en bandeja de plata.
Como una jauría de hienas que olisquea la carne podrida el Gobierno israelí ha celebrado un consejo de ministros en los altos del Golán. En esta ocasión el jefe de la jauría no ha dudado en marcar su territorio declarando que esa tierra robada al pueblo sirio en 1967 «permanecerá definitivamente en manos de Israel». No esperábamos menos de su parte, pero esta provocación tiene por lo menos el mérito de recordarnos que Israel, al acecho, sabe cómo sacar dividendos de la tragedia siria.
En efecto, la sangrienta destrucción de Siria constituye para el régimen sionista un golpe de suerte inesperado. Y los dirigentes de Tel Aviv lo saben: la liquidación de la Siria soberana les servirá el Golán en bandeja de plata. En un país devastado y fragmentado sobre una base étnica-religiosa Israel agarraría su parte de los despojos, participaría en el festín carroñero con el que sueñan los iluminados de la sharía y sus patrocinadores occidentales.
Pero Siria resiste con obstinación. Y desde hace mucho tiempo. A pesar de sus fracasos militares sucesivos, de 1948 a 1982, la nación siria nunca ha capitulado frente al invasor y nunca ha renegado de sus convicciones. De un patriotismo feroz rechaza hasta el más mínimo compromiso con el ocupante. A la manera del pueblo palestino reclama la aplicación del derecho internacional y la restitución de los territorios árabes a sus legítimos dueños. Más todavía, Siria ha constituido a su alrededor un eje de resistencia a la hegemonía occidental e israelí en la región.
Esta intransigencia es la que cuesta a Siria la hostilidad de las potencias occidentales y de sus reaccionarios aliados del Golfo. La tormenta de las «primaveras árabes» hizo el resto al ofrecer a los enemigos de Siria la oportunidad de un «cambio de régimen», con métodos expeditivos inspirados en el modelo libio, obviamente disfrazado con pretextos humanitarios como complemento sentimental. Así pues, en el pulso entre el Estado sirio y la oposición armada Israel ha elegido su bando sin dudar. Y los verdugos de Palestina se han alineado, naturalmente, a los mercenarios de la OTAN.
Mimado por Israel, que cura sus heridas literalmente, el «ejército sirio libre» desempeña su papel a la perfección. Valioso guardafronteras procura al ocupante, en las proximidades del Golán, una cómoda «zona tampón» y además ejerce una presión sobre Damasco, al que obliga a distraerse de la lucha contra el conglomerado yihadista y diversificar sus fuerzas enviándolas a combatir esa amenaza en el flanco sur. Milicia complementaria a sueldo del colonizador, el «ejército sirio libre» lleva una existencia fantasma alimentando sin duda la ilusión de participar en la gloriosa revolución siria mientras ofrece sus lacayos al peor enemigo de la nación árabe.
Nos es nada sorprendente, en absoluto, que la aviación israelí bombardee el territorio sirio desde 2011. Por otra parte esta participación directa en el conflicto ha sido reconocida por el propio Netanyahu, sin duda cansado de una ley del silencio que no engaña a nadie. Pero Israel sabe elegir sus objetivos. Al conceder la exclusividad de sus ataques aéreos al ejército árabe sirio y a los combatientes de Hizbulá, Tel Aviv imparte una «lección de cosas» a los que creen apoyar a los palestinos mientras sueñan con la caída de Damasco. Es evidente que esos falsos ingenuos no se han percatado de que ningún misil israelí ha rozado a ningún combatiente de las facciones armadas que luchan en Damasco y ametrallan las terrazas de los cafés parisinos.
Porque Israel sabe perfectamente quién es su enemigo y es a ese enemigo al que bombardea. En cuanto a los héroes de la revolución siria, su musa mediática Basma Kodmani resumió su pensamiento cuando declamó en 2012: «Necesitamos a Israel». Vendidos a los enemigos de su país, esos opositores sin honor que reclaman el bombardeo de su patria por la aviación extranjera está claro que cumplen las órdenes de la comandancia sionista y componen una despreciable banda de traidores que solo debe su existencia a los subsidios occidentales y saudíes.
Una cosa es segura, la victoria de la oposición siria acabaría con la anomalía histórica del patriotismo de una nación que jamás se ha acostado con el ocupante. Si ese revoltijo de confabuladores e iluminados llega al poder desaparecerá para siempre el ciclo del nacionalismo árabe e impondrá una dura prueba a la resistencia árabe frente a los manejos sionistas, ¡jugoso dividendo en perspectiva para Israel! Pero parece que el sueño compartido de las hienas de Tel Aviv y los chacales wahabíes -los últimos colonialistas del planeta- y las pequeñas mafias locales lleva camino de evaporarse. La resistencia del pueblo sirio y la fidelidad de sus aliados, más fuertes de lo previsto, todavía pueden ponerlos contra las cuerdas.
Fuente: http://oumma.com/222897/israel-profite-drame-syrien