jueves, 25 de febrero de 2016

Roger Waters, el líder de Pink Floyd, explica por qué los músicos tienen miedo de criticar a Israel




The Independent



Traducido del inglés para Rebelión por J. M




Exclusiva: "Si dicen algo, se acaba su carrera. Me han acusado de nazi y antisemita"

 


Roger Waters

Según Roger Waters, hay músicos estadounidenses que apoyan el boicot a Israel en la cuestión de los derechos de los palestinos pero están aterrorizados de hablar por temor a ver sus carreras destruidas.
El líder de Pink Floyd -destacado partidario de la campaña de boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra Israel desde su creación hace 10 años- dijo que la experiencia de verle constantemente etiquetado de nazi y antisemita asustó a la gente y la llevó al silencio.
"La única respuesta al BDS es que es antisemita", dijo Waters a The Independent , en su primera entrevista importante en el Reino Unido sobre su compromiso con el activismo israelí. "Lo sé porque he sido acusado de nazi y antisemita durante los últimos 10 años.
"Mi afán ha sido particularmente insistente para levantar una voz [contra Israel]. Estamos Elvis Costello, Brian Eno, Manic Street Preachers, yo y una o dos personas más, pero no hay nadie en los Estados Unidos, donde vivo. He hablado con muchos de ellos y están cagados de miedo.
"Si dicen algo en público, se quedarán sin carrera. Los destruirán. Tengo la esperanza de animar a algunos de ellos a dejar de estar asustados y ponerse de pie y sumarse, porque los necesitamos. Los necesitamos desesperadamente en este debate de la misma manera que necesitábamos a los músicos para unirse a los manifestantes contra la guerra de sobre Vietnam".
Waters comparó el tratamiento de Israel a los palestinos con la Sudáfrica del apartheid. "La forma en que el apartheid de Sudáfrica trató a su población negra, pretendiendo que tenían algún tipo de autonomía, era una mentira", dijo.
"Al igual que es una mentira que existe alguna posibilidad en la actual situación actual de que los palestinos logren la libre determinación y alcanzar, al menos, un Estado de derecho en el que puedan vivir, criar a sus hijos y emprender sus propias industrias. Se trata de una antigua civilización, brillante, artística y muy humana que está siendo destruida delante de nuestros ojos".
Un viaje a Israel en 2006, durante el cual Waters había planeado hacer un concierto en Tel Aviv y era al final de la etapa europea de su gira para presentar El lado oscuro de la Luna en vivo, transformó su visión de Oriente Medio.
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Roger Waters menciona las canciones de la banda mientras pinta en el muro entre Israel y Palestina en Belén en 2006 (Getty)

Después de hablar con los artistas palestinos, así como con manifestantes contra el Gobierno israelí, quienes le han pedido que se utilice el concierto como una plataforma para hablar contra de la política exterior de Israel, Waters cambió el concierto en el parque Hayarkon de Neve Shalom, un pacífico pueblo árabe israelí. Pero a medida que las entradas se iban vendiendo, el público seguía siendo enteramente israelí judío.
Waters dijo: "Fue muy extraño presentarnos para audiencias completamente segregadas, porque no había palestinos allí. Sólo había 60.000 judíos israelíes, que no podría haber sido más acogedores, agradables y leales a Pink Floyd. Sin embargo, dejó una sensación incómoda".
Viajó por las ciudades cisjordanas de Jenin, Ramala y Nablus, viendo cómo se segregaron las dos comunidades y también visitó el muro que separa Israel de los territorios ocupados utilizando un pulverizador para dejar un mensaje firmado de su trabajo más conocido The Wall, que decía: "no necesitamos ningún control del pensamiento".
Waters se unió pronto al movimiento BDS, recibiendo el oprobio y la condena por haberse atrevido a hacer algo por lo que tan pocos músicos se la juegan. "Estoy contento de haberlo hecho", dice, mientras la gente en Israel es "tratada de manera muy desigual en función de su origen étnico. Los ciudadanos israelíes palestinos y los beduinos son tratados completamente diferente de los ciudadanos judíos. Hay entre 40 y 50 leyes diferentes dependiendo de si son o no judíos".
Waters sabía que sería abucheado por los críticos, pero es la acusación de nazi la que considera más absurda, sobre todo teniendo en cuenta que su padre, el teniente Eric Waters que pertenecía al 8º Batallón Real de Fusileros murió a los 31 años en una batalla contra los nazis en Anzio, Italia, a principios de 1944. Su cuerpo nunca se encontró, pero su nombre se conmemora en el cementerio del Commonwealth War Graves en Montecassino.
Israel: De la independencia a la intifada
El dolor de no haber conocido a su padre, que murió cuando Waters tenía cinco meses, influyó en algunas de las canciones más famosas de Pink Floyd.
"Hay veteranos que llegan a todos mis conciertos y me reúno con ellos. En un concierto en 2013 un veterano se me acercó, tomó mi mano y sin soltarla me miró a los ojos... apenas te puedo decir esto sin emocionarme. Me dijo: 'Tu padre habría estado orgulloso de ti'".
"Mi padre murió luchando contra los nazis, mi madre [una gran luchadora por el desarme mundial y fuerte partidaria del laborismo] dedicó su vida a hacer todo lo posible para crear un mundo más humano".
"Nos estamos haciendo preguntas que nunca nos habíamos hecho hasta hace un par de años, que están provocando la ira del lobby israelí que cae sobre la gente como yo y todos los demás que se atreven a cuestionar y criticar.
"[El lobby israelí] está decidido a no permitir el desarrollo de un debate para que la gente pueda escuchar y es por eso que nos acusan de nazis. Esta idea de que el BDS es el extremo delgado de una especie de cuña genocida nazi que termina en otro Holocausto, bueno no es así".
Nick Mason, batería de Pink Floyd, escribió acerca de Waters en su autobiografía: "Una vez que ve una confrontación como necesaria, se siente totalmente comprometido a ganar todo lo que lanza al combate y esto puede ser bastante aterrador".
El embajador de Israel entrante en el Reino Unido, Mark Regev, exportavoz de Benjamín Netanyahu, parece ser el siguiente hombre en la mira de Waters en "esta batalla de las palabras".
"Les puedo decir lo que Mark Regev va a decir acerca de cualquier situación. Va a decir: "¿Qué haría usted si sus hijos estuvieran siendo sacrificados por los terroristas? ¿No tenemos derecho a defendernos? ' Y ese es el mantra", dijo Waters.
Waters resalta el creciente activismo en los campus universitarios de Estados Unidos -a menudo de los estudiantes judíos- como razones para el optimismo de que el statu quo puede cambiar en el transcurso de su vida. A menudo escribe cartas a aquellos alumnos que, dijo, se implican para desempeñar un papel tan importante en el futuro de Israel como el que los manifestantes contra la guerra de Vietnam jugaron para influir en la política exterior estadounidense en los años 1960 y 1970.
"Hace que mi corazón cante al ver estos jóvenes organizándose y yo los aplaudo por tomar una posición en lo que creen frente a tan enorme oposición", dijo.
"Se trata de jóvenes valientes y no pueden ser comprados. Creen en su empatía y amor por los demás seres humanos. No creemos en la construcción de muros. Es muy importante entender la mutua humanidad y cooperación entre nosotros para crear un lugar mejor para nuestros hijos y nietos". 


 

lunes, 15 de febrero de 2016

Sí a la libertad de expresión, no a la discriminación religiosa y política, no a la ocupación de Palestina

Manifiesto en solidaridad con la revista satírica El Jueves: Silvio Rodríguez, Rosa Regás y Emir Sader entre los firmantes


En su último número, la revista satírica El Jueves ha publicado una historieta a dos páginas con viñetas de Julio A. Serrano en la que se denuncia con información veraz las leyes racistas y excluyentes del Estado de Israel y el uso fraudulento que hace de la religión y del holocausto para legitimar su proyecto de ocupación de Palestina. La respuesta no se ha hecho esperar. El presidente de la comunidad judía de España, David Hatchwel, ha anunciado su intención de interponer una denuncia contra la publicación por “insultos a la religión, a los fieles y a los textos judíos” y por “componentes antisemitas”. Los abajo firmantes queremos denunciar por nuestra parte la tentativa de los grupos de presión israelíes en España de identificar el Estado de Israel con la defensa de la religión judía y del conjunto de los judíos del mundo, queremos solidarizarnos con el autor de las viñetas y con los editores de El Jueves, que se han servido de la sátira para criticar precisamente esa identificación fraudulenta, y queremos exigir respeto a la libertad de expresión en nuestro país. Los que hemos defendido las viñetas del Charlie-Hebdo de las reacciones liberticidas de algunos musulmanes, no podemos consentir que se limite el derecho a satirizar el comportamiento de un Estado que se reclama fundamentado en la fe religiosa, que no tiene constitución y que promueve la exclusión de los no-judíos a través de leyes que seleccionan el acceso a la ciudadanía y a los derechos a ella asociados con criterio religioso: es el caso, por ejemplo, de la Ley del Retorno o de la Ley del Ausente. La pretensión de criminalizar las críticas a Israel -incluso cuando proceden de judíos antisionistas- como manifestaciones de antisemitismo (con el horror que esta palabra justamente evoca en la opinion pública) no sólo es moralmente abyecta sino que hace más necesarias y legítimas denuncias valientes como las que ha publicado El Jueves. Israel es criticable; la sátira, además, nunca debe ser censurada, perseguida o castigada.
Por este motivo, condenamos la tentativa de criminalizar la libertad de expresión, defendemos el derecho de El Jueves a satirizar en todas direcciones y exigimos de paso a Israel el cumplimiento de la legalidad internacional y el fin de la ocupación de Palestina.
Sí a la libertad de expresión. No a la discriminación religiosa y política. No a la ocupación de Palestina.

Primeras adhesiones
Rosa Regàs. Escritora.
Maruja Torres. Periodista y Escritora
Silvio Rodríguez. Cantautor. Cuba
Alberto Sanjuan. Actor.
Teresa Aranguren. Periodista
Pablo Iglesias. Secretario general de Podemos y candidato a la Presidencia.
Alberto Garzón. Diputado de Unidad Popular-Izquierda Unida y candidato a la Presidencia.
Red International Judía Antisionista, IJAN
Héctor Grad Fuchsel, Profesor Universidad Autónoma de Madrid e IJAN-International Jewish Antizionist Network
Laurent Cohen, Traductor. CoPresident de Junts Associació Catalana de Jueus i Palestins. Catalunya (España)
Liliana Cordova Kaczerginski. Activista internacionalista de familia superviviente del genocidio judío. Francia
Javier Gallego. Periodista. Carne Cruda
Carlos Taibo, profesor de la UAM, Madrid, España
Fermín Muguruza. Músico.
Carlo Frabetti. Escritor. Catalunya
Juan Madrid. Escritor. España.
David Fernandez. Periodista. CUP
Juan Carlos Monedero. Dpto. de Ciencia Política y de la Admón II Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Universidad Complutense de Madrid.
Juan Torres. Catedrático de Economía aplicada en la Universidad de Sevilla
Emir Sader - profesor - Brasil
Atilio A. Boron, politólogo, Investigador Superior del CONICET, Argentina
Santiago Alba. Filósofo y escritor.
Pascual Serrano. Periodista
Carmelo Pérez Beltrán. Profesor Titular de Estudios Árabes e Islámicos. Director del Departamento de Estudios. Universidad de Granada. España
Laura Mijares - Profesora. Departamento de Estudios Árabes e Islámicos, Universidad Complutense de Madrid.
Luz Gómez García, profesora titular de Estudios Árabes, Universidad Autónoma de Madrid
Micòl Savia - representante permanente Associaciòn Internacional de Juristas Democratas en NN.UU, Ginebra.
Ana I. Planet. Profesora titular Departamento de estudios árabes e islámicos y estudios orientales. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Autónoma de Madrid
Pedro Rojo Pérez. Arabista. Presidente Fundación Al Fanar para el Conocimiento Árabe. España
Loles Oliván Hijós, arabista, España
Roger Crunch (Daniel Vargas Brochs). Humorista gráfico. Revista Mongolia. España.
Gonzalo Boye Tuset. Abogado. Editor Irresponsable de Mongolia
Albert Monteys Homar. Dibujante de historietas en Orgullo y Satisfacción. España
Miguel Brieva, dibujante.
Raúl Salazar Santafé. Humorista Gráfico. España
Miguel Villalba Sánchez "Elchicotriste".  Dibujante, humorista gráfico, ilustrador, muralista, caricaturista, psicólogo clínico. Trabaja en tottarragona.cat, Notícies Tgn, "Els Matins"(TV3), El web negre, Siné Mensuel (Francia)
Pep Bras. Guionista.
Jesus Martínez del Vas. Dibujante
Juan Luis Rincón Chamorro. Autor de cómics. España
Pedro Vera – Dibujante – España.
Marc Alberich Lluís. Dibujante de cómics y ilustrador. España
Alex Gallego Bruguera, Ilustrador y Caricaturista, España.
Juan Álvarez Montalbán. Dibujante/humorista. España
Julio Robledo - Dibujante- España
Pedro Espinosa. Comic Illustration
Santiago. Dibujante de humor y comics-Porto Alegre BRASIL
Juan Kalvellido. Dibujante.
Dani Gove, dibujante y humorista freelance (El Jueves, 20 Minutos)
Jordi March Escalé. Dibujante. El Jueves. España
Miquel Fernàndez Gras. Profesor en ESDAP-Vic y dibujante colaborador de El Jueves. Barcelona
Ricardo Peregrina Muñoz. Dibujante y humorista gráfico en El Jueves. España
"PEPE FARRUQO" José Francisco López Rivera. Humorista Gráfico y caricaturista (Diario El Economista, Revista El Jueves...) España
Guillermo Martínez-Vela Fernández - dibujante - España
José Antonio Bernal Valero. Dibujante de El Jueves. España.
José Luis López Rubiño- Dibujante de El Jueves- España
Philippe Lejeune, Dibujante de El Jueves, España
Iván Pérez Navas. Dibujante de "El Jueves". España.
Rubén Fernández Fuentes. Dibujante de la revista El Jueves. España
P. Puñales. Colaborador de El Jueves.
Oriol Jardí Santos - Guionista/El Jueves – España
Xavi Morató, guionista de El Jueves
Ramón Boldú Salvadó. Autor de comics. España
Jose Luis Alcayde. Diseñador Gráfico. Berberecho Productions. Spain
Jaume Bach Sastre. Diseñador gráfico. Catalunya
Daniel Deamo Fajol. Ilustrador. España
Raquel Gu. Humorista gráfica, traductora e ilustradora. España.
Carlos Vila. Autor de Cómic, ilustrador, diseñador. Galicia. España
Jaume Capdevila (Kap). Humorista gráfico. España
Magí García Vidal - Guionista – España
Daniel Alcaraz Navarro. Animador audiovisual ( Dibujante). Español, residente en Finlandia.
Josep Maria Beà Font. Autor cómic. Barcelona, España
Carlos Escuin. Guionista. España.
Raúl Deamo. Guionista de cómic. España
Ferran Martín, humorista gráfico.
José Rubio Malagón. Humorista Gráfico. España
Pedro Bascón Jiménez. Ilustrador. España
Ramón Pedregal Casanova. Escritor. Presidente de la Asociación Europea de Estudios Sociales y de Cooperación Internacional (AMANE).
Andrés Sorel. Escritor. España
Antonio Orejudo Utrilla. Escritor. España
Jorge Gimeno, escritor, Madrid
Higinio Polo, escritor. Barcelona, España.
Angels Tomás i Gonzalo. Responsable de Solidaritat i Pau de EuiA Esquerra Unida i Alternativa. Catalunya
Carlos Slepoy Prada - Abogado -España
Simón Vázquez Vidal. Editor en Tigre de Paper y coordinador de Literal, feria de ideas y libros radicales.
Plataforma de Periodistas y comunicadores de Venezuela
Rodrigo Vázquez de Prada. Periodista. Director del semanario Crónica Popular.
Gines Fernández González. Director de Mundo Obrero. España
Ana Taboada Coma. Abogada. Vicealcaldesa de Oviedo por la candidatura de unidad popular SOMOS UVIEU.
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Javier Couso Permuy. Diputado de IU en el Parlamento Europeo

Marina Albiol. Diputada de IU en el Parlamento Europeo

Fernando Sancho Martínez. Asociación Palestina Biladi/Bilbao
Itziar Ruiz-Giménez Arrieta. Profesora RRII UAM
Hugo Martínez Abarca. Diputado autonómico en el grupo de Podemos en la Comunidad de Madrid.
Ángel de la Cruz Bermejo. Periodista / Profesor. España
Jaime Pastor. Profesor de Ciencias Políticas.
Mercedes Arancibia. Periodista. Codirectora de Crónica Popular
Iñaki Errazkin. Periodista y escritor
Nazanin Armanian. Escritora, España.
Arnold August, escritor, Canadá,
Carlos Varea Gonzalez. Profesor de Universidad
Jose María Esparza Zabalegi. Editor. Txalaparta Editorial
José María Alfaya, cantautor.
Roberto Montoya, periodista y escritor, Madrid
Amparo Lasheras, periodista y columnista de Gara (Euskal Herria)
Antonio Cuesta Marín. Periodista. Corresponsal de la Agencia Prensa Latina en Grecia.
José Ignacio Chaparro Calleja. Periodista. Responsable de RRSS de elEconomista.es. España
Benet Salellas Vilar. Abogado y diputado de la CUP en el Parlament catalán
M. Gabriela Serra. Diputada de la CUP-CC. Parlament Català
Àngel Bosqued. Secretaría de relaciones internacionales de CGT (Confederación General del Trabajo)
Carlos Fernández Liria, Profesor de UCM,
Ángel Alonso Domínguez. Profesor. Miembro de CSCA (Comité de solidaridad con la causa árabe).
Laurence Thieux, Investigadora independiente especializada en estudios árabes e islámicos
Gladys Martínez López, periodista de Diagonal
Eva Requena. Periodista | Directora de Comunicación | Atta Community - Barcelona, Spain
Pere Ortega, profesor de la UOC en paz y desarme
Sato Díaz. Actor y periodista. España
Juan Domingo Sánchez, Filósofo/escritor, Bruselas.
Irene Amador, antropóloga y editora. España.
Mauro Saccol. Doctorando Democracia y derechos humanos. Universidad de Génova. Italia
Samuel Pulido - Analista político. Residente en Bélgica.
José V. ("Petxo") Idoiaga Arrospide. Catedrático de Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
Nacho Escartín Lasierra. Diputado de Podemos en Las Cortes de Aragón y agricultor en barbecho. Aragón, estado español.
Manuel Pardo de Donlebún Montesino. Oficial de la Armada, en la Reserva. España
Isabel Martín Gómez - Alcaldesa Paiporta – España

Laura Antillano Armas, escritora. Venezuela

Javier Barreda Sureda. Profesor
Ángeles Ramírez Fernández. Profesora en la Universidad Autónoma de Madrid.
Agustín Gil Martín. Catedrático de Física y Química. País Vasco
Ramón Pérez Almodóvar. Periodista. Canarias
Pedro López López. Profesor de la Universidad Complutense. Activista de Derechos Humanos
Laura Arau Crusellas, realizadora audiovisual y querellante contra los maximos responsables del ataque a la Flotilla de la Libertad en 2010
Matías Escalera Cordero, escritor y profesor. España.
Iroel Sánchez, periodista y editor, Cuba
Enrique Ubieta Gómez, (Cuba) escritor y periodista, director del mensual La Calle del Medio
Aram Aharonian. Periodista. Uruguay.
Hernán Cano, periodista (Venezuela)
Santiago González Vallejo, economista, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe
Pepe Mejía, periodista, activista social, miembro de Podemos, militante de Anticapitalista
M. Engracia Martin Valdunciel. Directora de la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación. Universidad de Zaragoza, Biblioteca Universitaria. España
Carmen Bohórquez. Historiadora. Venezuela
Mireia Biosca Ordaz, Educadora social/ integrante de la Coordinadora de València en Comú y portavoz. Valencia, España.
Hindu Anderi periodista y activista pro derechos humanos y coordinadora general Foro Itinerante de Participación Popular. Venezuela
Sabino Cuadra Lasarte. Abogado. Internacionalista.
Patricia Rivas de Bufalá, periodista, España
Xuan Cándano. Periodista.
Enric Llopis, periodista-España
José Luis Gordillo. Profesor de filosofía del derecho de la UB
Silvia Arana. Traductora y periodista. Argentina
Carlos Latuff, Brasil
Enrique Javier Díez Gutiérrez. Profesor Facultad de Educación. León
Beatriz Morales Bastos. Traductora. España
Ricard Gonzalez Samaranch. Periodista Free-lance. Catalunya.
Mariana Bellido Martinez. Journalista. España
Patrizia Mancini, blogger "Tunisia in Red", Tunez
Habib Ayeb. Géographe. Université Paris 8 à Saint-Denis (Francia). Tunisia
Francisco Miguel Fernández Caparrós. Miembro de la red de Observatorios Ciudadanos Municipales.
José María Lafora Ballesteros. SEGOVIEMOS. Secretario General.Segovia.
Tulio Monsalve Profesor Universidad Central de Venezuela
Oier Etxeberria Bereziartua / Responsable de proyectos artisticos de Tabakalera
Sausan Al-khouli Marín, administrativa, coordinadora estatal de Unadikum, España
Paco Bello. Administrador en Iniciativa Debate. España
Mª Dolores López Fernández. Antropóloga. Grupo SAFI. Barcelona, España
Walter Actis - Sociólogo – Madrid
Ángela Hidalgo Prieto. Estudiante de máster/Universidad de Granada
Vicente Manzano Arrondo. Profesor de la Universidad de Sevilla
Juan García Mollá. Abogado.
Lola López Cordón / Técnica Laboral / organización: La Guerrilla Comunicacional
Julio Suárez Maireles / Cineasta / organización: La Guerrilla Comunicacional
Paloma Alcalá Cortijo. Profesora Enseñanza Secundaria
Carlos Riba García. Traductor. Argentina
Paco Muñoz de Bustillo. Traductor. España
Xabier Onaindia Ribera. Médico Pediatra. Bizkaia. Euskal Herria.
Manoli Etxeberria Ramajo. Profesora. Komite Internazionalistak. Donostia ( Euskal Herria)
Nacho Prieto - Fotógrafo (Madrid)
Amanda Andrades González. Periodista. España
Juan Santiso Fotoperiodista. Galego/Español
Jaume Botey Valles. Profesor de Historia. Universidad Autónoma de Barcelona

Mª.Pilar Massana Llorens. Trabajadora Social. l'Hospitalet

Pedro Ibarra. Profesor Universidad. España
Ignacio Castro Rey. Filósofo, crítico de arte, gestor cultural, profesor en el IES Cervantes (Madrid).
Mónica Torre Sánchez, empresaria, España.
Rosa Otero Mateos, Profesora Técnica de FP, España
IZAR (Izquierda Anticapitalista Revolucionaria). España
Fermín Santórum Martinez. Presidente del Comité Oscar Romero de Valladolid
Nuria Mingorance González-Daimiel Estudiante. Miembro de BDS Almería
Santiago Vega Sombría. Profesor de Secundaria, Madrid, Federación Estatal de Foros por la Memoria
Remedios García Albert. PCE. España
Mariano Junco Gonzalez
Cristian Lopez Rodriguez. Estudiante. RSP (red solidaria popular).
Gastón Noam Mol Ben Chorin, administrativo, Barcelona/Berlín
Sinfo Fernández Navarro, traductora rebelion.org , España
Francisco Javier Mingorance Morcillo. Graduado Social, especialista en Derecho Laboral.. España
Fernando García Burillo, profesor, editor
Miguel Moro Vallina. Informático. Asturias, España.
Nereida Melguizo Ruiz. Estudiante de doctorado
Gerardo Jiménez Navarro. Estudiante de doctorado
Mercedes Arce Saínz, bibliotecaria, Madrid España
Francisco Javier Mestre Marcotegui. Escritor y profesor de Literatura.
Manuela Valadés Feito. Profesora de Primaria.
Araceli Ortiz Arteaga. Enfermera y sindicalista. Activista de la Marea Blanca. Madrid
Txaro Goñi Ziganda. Auxiliar de Enfermería. Euskal Herria.
Teresa del Molino Romera. Técnico de Hacienda. España
Silvia Morote Castel - Médica- España
Clara González. Cartera en correos. Ávila
Paula Fernández Franco - estudiante – España.
Camino Saiz Cia. Enfermera. Bizkaia
Lucía Barros Miñones - Farmacéutica
Marisol Payá Cerdá. Medico Pediatra. Santander España
Teodoro Hernández Mompeán. Profesor. Madrid. España.
José Ángel Frías Calvo. Coordinador Provincial de iu-sg y miembro del CPF de IU
José Abu-Tarbush, profesor titular de Sociología en la Universidad de La Laguna
José Antonio Benzal Vivancos/Licenciado en Derecho/España
María Santos Hernández García. Profesora IES. España
Robi Bertasi (Activista Sociocultural-Portavoz de coordinadora de Valencia en Comù)
Elise Ann Eggers. Ciudadana Indignada
Bletxu Valeiras. Miembro de BDS-Galiza
Alfonso Garcés Manzanos. Naturópata. Auditor Ambiental e Ingeniero y activista de 15M
Eusebio Gómez Bautista. Bibliotecario. Madrid, España
Eduardo Romero García
Pedro Lizarraga Lezaun. España
Francisco González de Tena
Cruz Sancho García
Josep M. Pijuan Utges
Lola Martinez Fortea
Jordi Amorós
Magdalena Fernández
Antonio Basallote
Cecilio Mingo Pérez. Ingeniero Industrial. Militante. Partido PODEMOS
Begoña Molina Prieto
José Macías.
Felisa Benítez Izuel. Artesana. Huesca. España.
Maribel Martín Morán. Izquierda Unida
Neus Fábregas Santana -Asesora- València en comú Emili Sánchez Martínez - Coordinador - Jarit, Asociación Civil
Rafael Ignacio Flaquer Panizo. Comercial. España
Carlos Bielsa Martin. Empleado público Ayto. de Madrid. España.
Dionisia Berzal Sánchez, responsable de finanzas de IU Segovia.
Nicolás Berzal Encinas, IU SEGOVIA.
Rosa Fernandez García. España


Más organizaciones:
Plataforma de solidaridad con Palestina. España
Organización Rumbo a Gaza.
Asociación Al-Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe (Málaga)
Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz – ASPA
Asociación de Amistad Palestina-Granada «Turab»
Asociación Hispano Palestina Jerusalén (Madrid)
Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía
Asociación Unadikum
BDS Catalunya
BDS Madrid
BDS País Valencià
Castelló per Palestina
Comité de Solidaridad con la Causa Árabe (Madrid, Asturias)
Comité de Solidaridad con los Pueblos – Interpueblos (Cantabria)
Comunidad Palestina en Canarias
Comunitat Palestina de Catalunya
Comunitat Palestina de València
Coordinadora de apoyo a Palestina (La Rioja)
Ecologistas en Acción (Confederal)
Fundación IEPALA
Fundación Mundubat
Asociación Palestina Biladi
Anticapitalistas
Komite Internazionalistak (Euskal Herria) MEWANDO (Euskadi)
Asociación ProPalestina del Campo de Gibraltar
Mujeres en Zona de Conflicto – M.Z.C.
Mujeres por la Paz – Acción Solidaria con Palestina (Canarias)
Paz Ahora
Paz con Dignidad
Plataforma de Solidaridad con Palestina (Sevilla)
Plataforma Palestina Ibiza
Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid
Movimiento de Jóvenes Palestinos
Red Judía Antisionista Internacional -IJAN
Sodepau
Sodepaz
Sodepaz Balamil
Taula per Palestina (Illes Balears)
UJCE (Unión de Juventudes Comunistas de España)
Grupo de Cooperación Sevilla Palestina
CERAI (Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional)
BDS Alacant
Palestina Toma la Calle
Coalició Prou Complicitat amb Israel
Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR)
Pallasos en Rebeldía
Asociación Pau Ara y Sempre
Asoaciación Palestina Biladi
Grupo de BDS-Granada
Grupo BDS-Galiza
Ruta contra el racismo y la represión (Asturies)
Cambalache (Oviedo)
Organización Iniciativa Debate. España
BDS Almería
València en Comú
Federación Regional CGT Cantabria

viernes, 29 de enero de 2016

Palestina: Historia y presente de un genocidio





En 1896 Théodore Herzl, uno de los promotores del sionismo, escribió: “Trataremos de animar a la población mísera a cruzar la frontera, consiguiéndole empleo en los países de tránsito, al tiempo que se lo negamos en nuestro propio país. El doble proceso de expropiación y de desplazamiento de los pobres debe ser conducido de forma a la vez prudente y discreta”.
Si el sionista Herzl escribe que a la “población mísera” hay que llevarla a la frontera y no dejarla volver, el conflicto ha ido creciendo, expropiaciones y expulsiones disparan los enfrentamientos. En 1915 Samouel Hugo Bergmann, sionista, escribía a Max Brod, (el también amigo del gran escritor Kafka): “Quiero, a pesar de todo, volver sobre lo que he dicho acerca de los árabes. Hablar de conquistar un país en forma no bismarquiana, o hablar como tú lo haces, de “santa” conquista, me entristece. Eso no es más que un fantasma, no puede ser más que la expresión de un sueño.
Es verdad que la primera etapa de la conquista se hizo, más que bajo el signo de la espada, bajo el del dinero que se daba al effendi. El effendi era el propietario legal, pero el resultado fue el mismo: la expulsión del que trabajaba la tierra. ¡Esta tierra que cultivamos hoy era antes cultivada por campesinos árabes!”
Con la Declaración Balfour en la mano el Fondo Nacional Judío va a pedir tierra sin habitantes, expulsar, expulsar y expulsar para que el colonialismo adquiera un tinte más racista que otras invasiones por el mundo, la tierra de Palestina quieren que sólo la habiten los colonos judíos. Los conflictos que se ocasionaban eran resueltos por el ejército inglés con la mayor violencia para expulsar a los agricultores palestinos que se resistían hasta el final. Contaban con que ya habían cambiado hasta las leyes y habían aprobado unas adecuadas al objetivo de vaciar Palestina. El imperio destruye las leyes antíguas e introduce las que van a legalizar la ocupación sionista: “Tres leyes rústicas -La Land Tenure y la Land Transfer Ordinance (1920) y la Mahlul Land Law (1922)- instituyeron formalmente la movilidad mercantil de la tierra y de su propiedad individual, aboliendo prácticamente todas las formas de propiedad colectiva (Mesha´a). Fueron estos cambios los que permitieron a los organismos sionistas la adquisición de tierras (Fondo Nacional Judío)”. Conforme se va fortaleciendo el sionismo bajo la protección del ejército inglés y el compromiso de las potencias imperialistas, los ocupantes, los nuevos colonialistas emplean entre otras armas contra la población palestina “el boicot de la producción indígena (que) va a constituir el tercer capítulo de este proceso. “No era fácil -decía el diputado laborista israelí David Hacohen, recordando aquella época- hacer comprender a nuestros camaradas del Partido laborista inglés, ¡por qué arrojábamos gasolina sobre las cestas de tomates de las mujeres árabes”. (Los entrecomillados pertenecen a “Palestina bajo Israel”, de Ilan Halevi).
Han pasado más de cien años desde que el colonialista Théodore Herzl aleccionara a los suyos, ahora volvamos a nuestros días y, parafraseando a un pensador palestino, nos preguntamos: ¿En qué fuentes sacia su sed la conciencia de los sionistas?
La mujer que hace las veces de viceministra de Exteriores del ente israelí, Tzipi Hotovely, hace unos meses dejó un discurso a los sionistas encargados de vender la “especialidad” de Israel hoy, discurso que es todo un ejemplo:
“Toda la tierra de Israel, desde el mar Mediterráneo hasta el río Jordán, pertenece a los judíos”.
¿Qué instrucciones discuten en los salones donde se reunen los sionistas?. Continuó:
“En un momento en que la propia existencia de Israel se esta poniendo en duda, es importante tener la razón”.
¿Qué sueño desbordante de soberbia les lleva a negar la vida, el derecho y el país palestino ante los organismos internacionales defensores de la paz, del Derecho Internacional?. Aquí siguen las palabras de Tzipi Hotovely:
“La comunidad internacional se ocupa de consideraciones de justicia y moralidad. Tenemos que volver a la verdad básica de nuestro derecho a esta tierra: este país es nuestro, todo, no hemos venido aquí para pedir disculpas por eso”.
¿Fundamentalismo religioso, o conocimiento? ¿Creencia o ciencia? ¿Supremacía racista, o respeto entre razas y pueblos? ¿Colonialismo y explotación de clase, o convivencia en justicia e igualdad? Sigue la viceministra sionista aleccionando con la irracionalidad a sus congéneres, para eso ahora echa mano de la Tora, el libro con el que interpreta su carisma ególatra y colonialista:
“Rashi dice que la Torá comienza con la historia de la creación del mundo, de modo que si las naciones del mundo vienen y te dice que eres un ocupante, debes responder que toda la tierra pertenecía al creador del mundo y cuando quiso, se la tomó a ellos y nos la dio a nosotros”.
Si comparamos los discursos de los promotores del sionismo, como Hertz, con el de ésta tal Tzipi Hotolevy, encontramos que aunque distantes en el tiempo el componente principal es la hipocresía, la amoralidad, el robo como fin último. Por eso, mientras asesinan en Palestina, sus encargados de mentir en el mundo, así como sus medios de comunicación, insisten de un discurso a otro en la falta de principios humanos, ocultando sus asesinatos para hacer normal la ocupación colonial con el exterminio y la expulsión del pueblo palestino. Por contra criminalizan toda resistencia, empleandose de paso en mostrar una imagen de sufridos que están elevados por encima de la ONU o los Tribunales Internacionales.
Con el accionar y el discurso sionista no hay salida, es una maquinaria fuera de las concordancias de entendimiento racional, y por eso la denuncia y la oposición a este tipo de fascismo nos hace mejores, nos hace más humanos, nos une por un mundo en el que los pueblos tengamos poder.

Ramón Pedregal Casanova es autor de “Dietario de crisis”, “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”, y “Gaza 51 días”.

domingo, 10 de enero de 2016

La ceguera mental como pretendida virtud


Luis E. Sabini Fernández.
2 Enero 2016


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Marcelo Birmajer acaba de sufrir la muerte de su hermano. Una muerte violenta, sorpresiva, injusta y absurda como toda muerte en esas circunstancias.
Y probablemente, por los efectos psicológicos de tal impacto Marcelo Birmajer ha hablado a calzón quitado. Una suerte de penoso in vino veritas.
Su hermano, rabino en Israel, fue acuchillado al parecer junto a otro israelí por dos palestinos jóvenes en Jerusalén. Las policías intervinientes balearon a los dos palestinos y mataron a un judío mizraji, indudablemente por su aspecto; los palestinos fueron rematados por civiles israelíes a patadas.
Marcelo Birmajer recordó a su hermano en una alocución en una sede judía askenazi en Buenos Aires, rodeado de referentes religiosos judíos y de la representación diplomática israelí. En un acto de alto contenido institucional, difundido todo el acontecimiento por la Agencia Judía de Noticias, Argentina.
Y MB, que se invoca a sí mismo ─suponemos que humildemente─ como “famoso escritor”, nos revela así un modo de pensar, sentir, altamente significativo, porque reconocemos en sus afirmaciones el eco preciso de tantas opiniones, pareceres, decla-raciones, que nos llegan desde las voces oficiales del Estado de Israel, de los defenso-res del Estado de Israel, desde el sionismo supremacista y otras expresiones afines.
MB empieza su alocución siguiendo el método del manual del periodista noticioso, planteando el quién. Quién mató a su hermano.
Y contesta con certeza. Con la certeza del dogma que prescinde de la realidad. MB afirma que “lo mató Amán, lo mató el Faraón.” Amán fue un amalecita duramente enfren-tado con las tribus judías. MB no necesita conocer el presente, nuestro presente. Porque ya tiene, de antemano, desde siempre, la respuesta. A su hermano no lo mataron palestinos desesperados, desalojados, patoteados, bloqueados, hambreados, incluso sedientos ─porque el Estado de Israel dosifica con crueldad y desigualdad el agua disponible otorgándole seis veces más a un habitante israelí que a uno palestino─, jóvenes palestinos desesperados, habitantes de una ciudad despojada en brutal proceso de judaización (contra la propia historia jerosolimitana, albergando judíos, cristianos y musulmanes).
Dice MB a continuación: “Pero sobre todo lo mataron los nazis”. Esto es al menos un avance contra aquella fijeza bíblica inicial. “Los palestinos que mataron a mi hermano, son exactamente los hitlerianos que mataron a la familia de mi abuelo, no hay ninguna diferencia. Es una guerra de los idólatras contra el pueblo de Israel.
Aunque MB ha logrado presentar dos tiempos, uno bíblico, que no se puede entender como histórico, sino en todo caso como relato; semihistórico, semilegendario, y otro, el del Tercer Reich en la primera mitad del s. XX, MB persiste en un afán de prescindencia de lo histórico.
La historia palestina, la del último siglo, la del último milenio, por ejemplo. ¿Qué fundamento tiene esas supresiones, tamaña simplificación histórica? MB dice sencillamente, como un oráculo, que no necesita fundamentar lo dicho: que es una guerra de idólatras contra el pueblo de Israel…
Ya vamos viendo como se configura el mundo de MB: nada que ver con lo que filóso-fos y pensadores han elucubrado sobre “la humanidad”, su destino y sus miserias; sobre la fraternidad humana, tan escasa por cierto, sobre la sociedad de los humanos. No, la cues-tión está entre quienes tienen o pertenecen al dios verdadero, que sería “el pueblo de Is-rael” y los demás, el resto de la humanidad, los que siguen a falsos dioses, ídolos o reyes…
En esa curiosa ecuación, ¿dónde está o quién es realmente el titular de la humanidad? Infiero que para MB la humanidad es el pueblo de Israel y consecuentemente el resto “de la humanidad” no es humana. Descubrimiento antropológico de enorme importancia que ha sido pasado por alto por casi todo el mundo… O tal vez ─inferencia optativa─, todo ese conglomerado del cual él denominara a Amán, al Faraón, a los nazis, a los palestinos, sería la humanidad… pero en tal caso, “el pueblo de Israel” que no puede ser lo mismo que semejante rejunte, vendría a ser una sobrenhumanidad o superhumanidad, algo en el espíritu con el cual algunos rabinos, como Dov Lior, sostienen que: “Mil vidas no-Judías no valen la uña de un Judío.”
MB no se va con chiquitas. Los nazis no conocieron, mejor dicho, conocieron apenas al Estado de Israel en formación. En rigor, durante la década de los ’30 nazis y sionistas tuvieron más coincidencias que diferencias. A medida que el nazismo perseguía cada vez más duramente a los judíos, discriminándolos primero, aislándolos después, hasta el inicio de la 2GM, incluso hasta 1940, los judíos sionistas retuvieron algunas prerrogativas, porque su estrategia de defensa del pueblo judío buscando hacer una sociedad aparte coincidía con la defensa del pueblo alemán que proclamaban los nazis con una Alemania “sin judíos”. Adolf Eichmann, por ejemplo, hasta se puso a estudiar hebreo para mejor administrar una solución de estados separados…
Pero la historia nos muestra que los nazis terminaron matando a la familia del abuelo de MB como a tantos otros judíos (y gitanos y homosexuales y cristianos y anarquistas y comunistas…). Y pese a la intemporalidad militante de MB, inmediatamente después de recordar que los nazis eran ”los que quieren extinguir al pueblo judío” (como los urugua-yos, por entonces todavía los orientales, quisieron extinguir a los charrúas, los argentinos a los ranqueles, los alemanes imperiales a los hereros en la actual Namibia, los californianos estadounidenses a los yaquis y tantos, tantos otros ejemplos de racismo radical, de atroci-dades), nos dice, llamativamente: “No hay ningún conflicto territorial”… ¿dónde? ¿en Pales-tina, por casualidad? Curiosa mención de la soga en la casa… el territorio, la territorialidad…
MB prosigue: “no tienen ningún problema político. No hay nada que hayamos hecho mal en la Tierra de Israel, creamos el mejor país del mundo, Israel es el mejor país del mundo, el más humano, el más culto, el más liberal, el más respetuoso de sus minorías, es lo mejor que le pasó al siglo XX, es el país donde más paz debería haber en el mundo.”
MB remata su credo de absolutos con un condicional; “debería haber”. Que significa que no la hay. Algo falló. ¿Qué falló? MB declara que el nosotros en el cual se incluye hicieron el mejor país del mundo. Envidiable inmodestia. Pero no sorprendente, tratándose de gente que no hace cosas mal. Que más bien hace las cosas buenas del mundo…
¿Construir un bastión europeo contra la bárbara Asia, como predicaba A. Herzl, ¿no es colonialismo?
¿Expulsar cientos de miles de pobladores palestinos mediante amenazas y asesinatos (las estimaciones más serias hablan de cientos de miles de expulsados y miles de asesinados, amén de la pulverización de medio millar de aldeas palestinas durante el adueñamiento de 1948), no es abuso y atropello?
¿Jugar tiro al blanco con los campesinos expulsados que a la noche volvían, tras la Nakba, desarmados, y a veces con alguna herramienta, para procurar seguir cuidando sus cultivos, los cultivos que se habían visto obligados a abandonar por la expulsión, matando así ─el “moral” ejército israelí, “humano”, “culto”─ a decenas, centenares de palestinos, ¿no es desprecio por la vida humana?
MB ensalza de los abusivos militares israelíes, no sólo su moral, su humanidad, su cultura; agrega: “el más respetuoso de sus minorías”. Vamos entendiendo. No respeto a minorías cualquiera; solo a las propias.
El desprecio por la vida humana se va entendiendo: no eran vidas sionistas.
MB admira a Ariel Sharon, más conocido como el Carnicero de Sabra y Shatila.
MB, apresado en su dolor, ha revelado sus sentimientos y convicciones más profundas y menos diplomáticas. Lo cual nos permite ver que es un mentecato. Ese calificativo proviene, etimológicamente, de un estado del alma que se advierte cautiva: mente captada, mente capta. Y resulta prístino que MB tiene una mente captada por una idea o sensación de que lo judío es algo al margen y por encima de casi todas las sociedades humanas (salvo, obviamente, la judía).
Uno termina preguntándose si la división entre homo sapiens sapiens pasa por donde MB la ve; una sociedad judía, la mejor por no decir la única del mundo, y el resto de los humanos alojados en sociedades que no son “del libro”, ¿por qué se sacrifica MB albergándose entre “nosotros”?

miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿Y si resulta que Israel no tiene derecho a existir? Reflexiones de Sharmine Narwani

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 13/08/2014 15:15   Publicado por
El 4 de agosto del 2014, en plena masacre de palestinos, la analista política Sharmine Narwani publicó en Le Gran Soir un artículo que más allá de la recurrente masacre en Gaza resume el motor histórico de esta  injusticia sin fin: un estado colonial y racista que no debería existir. Esta perspectiva rompe con los paradigmas mediáticos vigentes según los cuales es posible criticar los crímenes de Israel si no se cuestiona su legitimidad como país normal en el concierto internacional. A veces, ciertos textos actúan como parteaguas. Rompen con la carga de terror que impide llamar a las cosas por su nombre. Este es un buen ejemplo de ello. La traducción es cortesía de Boltxe Kolektiboa aunque se añadieron correcciones propias.

Perdón pero Israel no tiene ningún derecho a existir / Sharmine Narwani

La expresión «derecho a existir» entró en mi conciencia en los años 1990, así como el concepto de una solución de los dos Estados entró en el vocabulario colectivo. En cada debate en la universidad, cuando un sionista se quedaba sin argumentos  invocaban estas tres palabras mágicas para interrumpir la conversación con un indignado «¿estáis diciendo que Israel no tiene derecho a existir?».
Está claro, no puedes cuestionar el derecho de Israel a existir -sería como negar el derecho fundamental de los judíos a tener… derechos, y toda la culpabilidad del Holocausto será lanzada contra ti.
Salvo que yo no tengo nada que ver con el Holocausto -y los palestinos tampoco. El programa europeo de metódica limpieza étnica contra su población judía fue empleado, de manera totalmente cínica y oportunista, para justificar la limpieza étnica de la nación árabe palestina, asunto que me deja del todo indiferente. Ya estoy demasiado cansada de levantar los ojos al cielo cada vez que oigo en la misma frase las palabras Holocausto e Israel.
Lo que me trastorna en esta era posterior a la «solución de dos Estados», es la audacia misma de la existencia de Israel.
Qué idea tan fantástica, esta noción que un grupo de extranjeros de otro continente pueda apropiarse de una nación existente y habitada y convencer a la «comunidad internacional» que esto es justamente lo que debía hacerse. Podría reírme de tanto descaro si no fuera algo tan grave.
Más grave es la limpieza étnica masiva de la población palestina indígena llevada a cabo por los judíos perseguidos, apenas repuestos de su propia experiencia de limpieza étnica.
Pero lo más terrible es la manipulación psicológica de las masas al creer que los palestinos son peligrosos «terroristas» determinados a «echar a los judíos al mar». Yo trabajo con las palabras y el uso del lenguaje en la creación de percepciones me intriga. Esta práctica -muchas veces llamada «diplomacia pública»- se ha convertido en herramienta indispensable en el mundo de la geopolítica. Las palabras, al fin y al cabo, son bloques de construcción de nuestra psicología.
Tomemos, por ejemplo, la manera en la que hemos llegado a percibir el «litigio» palestino-israelí y todas las resoluciones de este conflicto que continúa. Voy a utilizar ideas ya expresadas en otros artículos.
Estados Unidos e Israel han determinado el discurso mundial sobre esta cuestión, definiendo sus estrictos parámetros que limitan cada vez más el contenido y la orientación del debate. Hasta hace poco, cualquier discusión fuera de estos parámetros, era considerada como irreal, improductiva e incluso subversiva.
La participación en el debate está reservada a los que suscriben estos grandes principios: aceptación de Israel, su hegemonía regional y su superioridad militar; aceptación de la lógica dudosa sobre la que se funda la reivindicación de Palestina por el Estado judío; y aceptación de quienes son los interlocutores, movimientos y gobiernos aceptables o no en cualquier solución al conflicto.
Palabras como paloma, halcón, militante, extremista, moderado, terrorista, islamo-fascista, negacionista, amenaza existencial, mulá loco, determinan la participación en la solución y son capaces de excluir otras instantáneamente.
Seguidamente, está el lenguaje que preserva «el derecho de Israel a existir» sin hacer ninguna pregunta: todos lo que invocan al Holocausto, el antisemitismo y los mitos sobre los derechos históricos de los judíos a la tierra legada por el Todo-Poderoso –como si Dios fuera un agente inmobiliario. Este lenguaje no intenta solamente impedir cualquier tipo de contestación a la conexión judía con Palestina, sino que además busca sobre todo castigar y marginar a los que atacan la legitimidad de esta experiencia colonial moderna.
Pero este pensamiento colectivo no llega a nada, no hace más que ocultar, distraer, desviar, esquivar y disminuir y no nos encontramos más cerca de una solución satisfactoria… porque la premisa es falsa.
No hay ninguna solución a este problema. Es el tipo de crisis en la cual constatas el fracaso, ves los errores y los corriges. El problema es Israel. Es la última experiencia colonial de los tiempos modernos, una experiencia llevada a cabo en el mismo momento en que tales proyectos se hundían en todo el mundo.
No hay «conflicto palestino-israelí» pues esto daría a entender que hay cierta igualdad en el poder, el sufrimiento y los elementos concretos a negociar. Pero no existe la más mínima simetría en esta ecuación. Israel es el ocupante y el opresor. Los palestinos son los ocupados y los oprimidos.
¿Qué debe negociarse? Israel tiene todas las cartas en su mano. Pueden devolver tierra, bienes, derechos, pero incluso esto es un absurdo -pues ¿qué se hace con lo que queda? ¿Por qué no devolver todas las tierras, todos los bienes y todos los derechos? ¿Por qué tendrían ellos el derecho de conservar nada? ¿Es la apropiación de tierra y bienes antes de 1948 fundamentalmente diferente de la apropiación de tierra y bienes después de la arbitraria fecha de 1967?
¿Cuál es la diferencia entre los colonialistas de antes de 1948 y los que colonizaron y se instalaron en tierras palestinas después de 1967?
Permitan que me corrija: los palestinos tienen una carta en sus manos que hace salivar a Israel -su gran reivindicación en la mesa de negociación que parece contener todas las otras. Israel aspira al reconocimiento de su «derecho a existir».
Pero Israel existe ya, ¿no?
En realidad, lo que Israel teme más que nada es su «deslegitimación». Detrás de las apariencias, existe un Estado construido sobre mitos y narraciones, protegido únicamente por un gigante militar, con miles de millones de dólares de ayuda de Estados Unidos y con el veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. No hay nada más entre este Estado y su desmantelamiento. Sin estas tres cosas, los israelíes no vivirían en una entidad que se ha convertido en «el lugar más peligroso del mundo para los judíos».
Retiren el discurso y el barniz de la propaganda y se darán cuenta rápidamente que Israel no tiene ni las bases de un Estado normal. Después de 64 años no tiene fronteras. Después de seis decenios, no ha estado nunca tan aislado. Después de medio siglo, necesita un ejército gigantesco simplemente para impedir que los palestinos entren a pie a sus casas.
Israel es una experiencia fracasada. Está conectado a una máquina que mantiene sus constantes vitales. Si se desenchufan estos tres tubos del cadáver, sobreviviría únicamente en la mente de algunos extranjeros que se han equivocado gravemente pensando que se lograría el gran robo del siglo.
Lo más importante que podemos hacer frente a la óptica de un solo Estado es desembarazarnos rápidamente del viejo lenguaje. De todas maneras, nada era verdad -no era más que el lenguaje empleado en un «juego» particular.
Desarrollemos un nuevo vocabulario de posibilidades. El nuevo Estado será el nacimiento de una gran reconciliación de la humanidad: musulmanes, cristianos y judíos vivirán juntos en Palestina como lo hicieron anteriormente.
Los detractores pueden irse lejos. Nuestra paciencia disminuye como la tela de las tiendas de campaña en los campos del purgatorio donde viven los palestinos desde hace tres generaciones.
Estos refugiados explotados por todo el mundo tienen derecho a bellos pisos -como esos que tienen alberca en la planta baja y un pequeño jardín de palmeras en la entrada. Porque la indemnización que se les debe por este fracasado experimento occidental será siempre insuficiente.
Y no, nadie odia a los judíos. Este es el argumento de última instancia que les queda y con el cual nos ensordecen -es el último cortafuego para proteger este Frankenstein israelí. No me interesa para nada escribir las habituales frases para probar que no odio a los judíos. Es imposible de comprobar y francamente el argumento no es más que una coartada. Si los judíos que no han vivido el Holocausto sienten todavía el dolor, que se arreglen con los alemanes. Que les exijan una parte importante de tierras en Alemania -y que tengan suerte.
En cuanto a los antisemitas que se les hace la boca agua en cuanto ven un artículo que ataca Israel, que se vayan a tomar viento, ustedes son parte del problema.
Los israelíes que no querrán compartir Palestina como ciudadanos iguales con la población palestina indígena, aquellos que no querrán renunciar a lo que tuvo que renunciar  la población palestina  hace 64 años, que tomen su segundo pasaporte y se vuelvan a sus casas. Los que se queden lo mejor que pueden hacer es adoptar una actitud positiva. Los palestinos han mostrado su capacidad a perdonar. El nivel de la carnicería que han sufrido de la parte de sus opresores -sin respuesta comparable- demuestra un aguante y una fe remarcables.
Será menos la muerte de un Estado judío que la desaparición de los últimos vestigios del colonialismo moderno. Será solamente un ritual de paso, todo irá bien. En este momento particular del siglo XXI, somos todos, universalmente, palestinos, y corregir esta injusticia constituirá una prueba de nuestra humanidad colectiva y nadie tiene el derecho de quedarse con los brazos cruzados.
Israel no tiene derecho a existir. Rompan esta barrera mental y digan: «Israel no tiene derecho a existir». Saboréenlo, hagan un tuit y escríbanlo en su Facebook y hagan todo eso sin pensarlo dos veces. La deslegitimación ya está ahí, no tengan miedo.
Palestina será menos dolorosa de lo que siempre ha sido Israel.

martes, 29 de diciembre de 2015

"Palestinizando" las luchas en Chile

 
 
MapuExpress


Escuchamos permanentemente que el conflicto palestino-israelí es complejo de entender. Que es bíblico, que es religioso, que los musulmanes no quieren convivir con los judíos y los cristianos, que criticar al Estado de Israel es antisemita y, en fin, un sinnúmero de palabrejas. Pero la cosa es más simple que lo que se nos cuenta: es un conflicto colonial, donde hay un Estado opresor y un pueblo oprimido. Y hoy día Israel controla el aire, el suelo, el subsuelo y el agua de toda la Palestina Histórica.
Tras años de un intenso lobby sionista, que incluso usó las muertes del holocausto para cobrar monetaria y éticamente a las potencias europeas el derecho del “pueblo judío” (visto desde la perspetiva de los judíos europeos) de tener un Estado propio, una resolución de la Organización de Naciones Unidas ordenó la “partición” de Palestina. Supuestamente, una parte iba a ser para los palestinos, la otra para los judíos. El año 1948, paralelo a la Declaración de Independencia de Israel, más de 800 mil palestinos fueron expulsados, iniciándose Al-Nakba (la catástrofe palestina).
Después de la guerra de 1967 (que enfrentó a Israel con Egipto, Jordania, Irak y Siria), Palestina comenzó a quedar más sola entre sus vecinos, por lo que, tras años de colonización, represión, apropiación, construcción de asentamientos ilegales por parte de Israel en un proceso paralelo de limpieza étnica y apartheid, se gestó la primera Intifada que se alzó en 1987.
Con métodos que evidenciaron la brutal disparidad que existía entre las piedras palestinas y los tanques israelíes en el campo de batalla, la Intifada de las Piedras logró que Israel reconociera al pueblo palestino y sus territorios.
La primera Intifada declinó cuando se anunciaron las primeras negociaciones que terminaron en los Acuerdos de Oslo. El mítico líder palestino, Yásser Arafat, lograba ponerse en la mesa de negociación con Israel, mostrando una primera dislocación entre el movimiento popular y las cúpulas partidarias. El resultado de las negociaciones fue un tongo, pues concluyeron a mitad de los años 90 dejando como saldo la perpetuación del régimen de expansión israelí en territorio palestino, con una vaga promesa de que en un futuro los palestinos tendrían su propio Estado.
Cinco años después, ante nuevas negociaciones entre las cúpulas, otro alzamiento popular cambió el escenario. La Intifada de Al Aqsa se había gestado tras años de represión, ocupación, colonización y construcción de asentamientos israelíes en territorio palestino. En paralelo, las negociaciones de Camp David, fracasaban pues Israel no reconocía el derecho de retorno de los palestinos de la diáspora.
Bastó que en Jerusalén, el entonces líder de la oposición israelí, Ariel Sharon -quien después fuera primer ministro de Israel-, hiciera una visita provocativa el año 2000 a la Mesquita de Al Aqsa para que se desatara de inmediato la protesta popular de grupos musulmanes, pero que se extendió rápidamente de manera general entre los palestinos.
En esta segunda Intifada, los palestinos hicieron estallar bombas y otros armamentos de guerrilla, hechos que la propaganda sionista terminó por utilizar para justificar la construcción del muro del apartheid que tiene más de ocho metros de altura y que de paso va corriendo la inexistente frontera que Israel crea de facto expandiendo su territorio.
Luego de tres años de arresto domiciliario, Arafat murió envenenado en noviembre de 2004. Tras su gigantesco funeral, se evidenció que la promesa del Estado Palestino había sido una quimera, y que se había consolidado el régimen israelí por sobre el palestino. Junto a Arafat, la idea de un Estado Palestino había muerto.
Nace una nueva herramienta de lucha
Pero pese a la desolación palestina, lejos de victimizarse al estilo del sionismo con el Holocausto, el pueblo palestino levantó una nueva estrategia de resistencia amparada en el Derecho Internacional. Ahora, con métodos punitivos pero no violentos el objetivo es presionar a Israel a que cumpla con tres derechos básicos que le debe al pueblo palestino, específicamente: a) el derecho al retorno de los refugiados, b) que otorgue igualdad de derechos civiles a la población palestina que vive al interior de Israel, y c) que cumpla con el Derecho Internacional y las innumerables resoluciones de la ONU, es decir, que cese la ocupación ilegal de palestina y desmantele el muro del apartheid.
La Campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel (BDS) nació el año 2005 en el seno del pueblo palestino, y en más de diez años de resistencia no violenta, ha logrado corroer a Israel poco a poco. Tanto así que primero lo consideraron como una amenaza estratégica contra el Estado israelí, y luego, en noviembre del año 2015 abrieron un ministerio dirigido a frenar el BDS con un presupuesto de 26 millones de dólares.
El BDS ha sido fundamental para acompañar al pueblo palestino en la lucha por su liberación, y pese a lo que dice la propaganda sionista, esta campaña no es contra las personas, ni académicos, ni políticos, ni artistas, menos contra judío alguno, ni tampoco es antisemita. Más bien apunta a cortar los vínculos que se mantienen con el Estado de Israel como si fuera normal relacionarse con un opresor o con quien viola los derechos humanos. Pero también a presionar a que quienes tengan relación, tomen una posición clara respecto al pueblo palestino.
Hace varios años que en Chile venimos difundiendo esta campaña y funando a instituciones que promueven artistas, académicos y/o científicos financiados por el Estado de Israel. Algunos espacios culturales que han sido utilizados por la propaganda israelí han sido el Centro Cultural Gabriela Mistral, el Teatro Municipal o el Centro Cultural Palacio de La Moneda, entre otros.
Pero también la Universidad Católica de Chile y, ahora último, el DuocUC. Este año Israel pretendía presentarse impunemente como “el Modelo” en gestión hídrica y sustentable en un seminario financiado y organizado por un programa de su Ministerio de Economía que promueve la desalinización del agua de mar y tecnología para mejorar la gestión hídrica en la agricultura. Además, estaba apoyado por el gobierno chileno y la Sociedad Nacional de Agricultura -sí, los mismos que apoyaron la protesta de los camioneros y que buscan la paz en la Araucanía-. Es decir, el modelo colonizador basado en robar el desierto del Néguev, desalinizar agua de mar y luego enverdecer el territorio y alimentar a la población traída de afuera, ahora lo querían presentar a los chilenos como la solución a los problemas de la sequía… ¿quizás para que terminen de despojar al pueblo mapuche?
En la ocasión, la adhesión de más de 40 organizaciones ligadas a la defensa territorial y ambiental además de algunas propalestinas en Chile, así como la importante decisión del Movimiento Social por la Recuperación del Agua y la Vida de apoyar la iniciativa de denuncia de lavado de imagen israelí, fue clave para quitarle una vez más el piso a este tipo de estrategias que buscan profundizar la sobreexplotación de los bienes comunes y la naturaleza por medio de lo que se conoce como “las falsas soluciones” ambientales.
Solo como ejemplo de que efectivamente Israel intentaba “enverdecer” su imagen, es que ya en 1937 (diez años antes de la creación del estado de Israel) se había creado la empresa nacional de aguas israelí, Mekorot, evidenciando la necesidad de controlar los recursos hídricos para el proceso de colonización. Esta misma empresa, cuestionada por organismos internacionales por hacer un “apartheid del agua” al pueblo palestino, ha estado rondando a las autoridades de Quillota y la Región de Valparaíso ofreciendo asesorías o, directamente, negocios, ante la grave sequía que afecta la zona.
Como botón de muestra del manejo hídrico israelí es la situación que se vive en Ramallah, ya que allí mientras los colonos israelíes acceden a 300 litros de agua per cápita, los palestinos no pueden consumir más de 70, treinta menos que los recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Es más, desde 1967 ningún palestino ha podido construir su propio pozo, pese a que el año 2011 el ejército israelí demolió 89 estructuras palestinas de abastecimiento y almacenaje de agua. Y en Gaza, donde el bloqueo israelí es total, el 95% del agua no es apta para consumo humano porque tiene un alto contenido de minerales y contaminantes, por lo que el 26% de las muertes de los gazatíes está relacionada con los problemas de abastecimiento hídrico y las enfermedades que eso trae consigo.
Represión garantizada para otros proceso de colonización
Por eso, hemos insistido reiteradamente en que este conflicto colonizador israelí no está allá lejos en Palestina, sino que está acá pasando entre nosotros, estudiantes, ambientalistas, mujeres, mapuche, trabajadores, funcionarios, académicos, personas comunes y corrientes. Eso es lo que nos enseña el BDS, que hay vínculos locales que desmantelar con un régimen opresor acá al lado nuestro. De hecho, mucho del armamento que la policía chilena usa para reprimir al pueblo mapuche y a los estudiantes y trabajadores, ya ha sido probado en las incursiones militares israelíes en Gaza. Incluso, los drones que son probados en población palestina son más caros, están mejor considerados y tienen la garantía de ser efectivos, justamente por haber demostrado una gran destreza en el cielo de la cárcel a cielo abierto más grande del mundo que hoy es Gaza. Por eso también hemos denunciado el paso del Buque Escuela Esmeralda por puertos israelíes instando a cortar con los lazos en el negocio de las armas.
Por otro lado, la empresa de celulosa CMPC de la familia Matte produce Celulosa Kraft de eucaliptus en su planta Santa Fe ubicada en Nacimiento, región del Bio Bio, desde donde se envía principalmente al puerto de Lirquén. Desde ahí se embarca directo al puerto de Haifa en Israel exportando, según datos del año 2012, unos 29 millones de dólares equivalentes al 58% de las exportaciones de Chile a Israel.
Eso además de que mucha de la tecnología para mejorar la gestión hídrica que hoy se usa en la agricultura, fue creada para “re-poblar” el territorio de la Palestina Histórica. Obviamente, habría que ponerle ojo al proyecto de Bachelet de poner plantas desalinizadoras de agua de mar en cada región chilena para abastecer a la población (¡y no a la industria!) debido a la escasez hídrica que nos afecta de norte a sur, pues dicen que los maestros de esta tecnología se encuentran desarrollando tecnología al amparo del Estado de Israel para su proceso de colonización.
Finalmente, en Limache la bandera palestina flameó junto al movimiento Libres de Alta Tensión manifestándonos en contra de la generadora de energía israelí, IC Power, y así evitar de paso, la construcción del proyecto Cardone-Polpaico, el nuevo Hidroaysén que se configura desde Valparaíso hasta Atacama.
Se inició el boicot académico
Pero si hay algo en que realmente podemos decir que estamos avanzando, es en convocar a la comunidad de la Universidad de Chile, tanto a los estudiantes, como a los funcionarios académicos y no académicos, a adherir a esta campaña por los derechos humanos. Esto quiere decir, por un lado, cortar los vínculos que existen entre la Casa de Bello y las universidades israelíes que apoyan el régimen de apartheid, y por otro, apoyar la lucha del pueblo palestino en su proceso de liberación.
La mecha se encendió en la Facultad de Derecho con una manifestación en repudio a la conferencia del embajador israelí en Chile titulada “Israel en la ONU” que se mantenía en estricta reserva hasta unos días antes. Pese a la represión que se vivió al interior de la Universidad a vista y paciencia de algunos académicos, el BDS entró liberando espacios de discusión respecto de Israel, el pueblo palestino y el propio BDS como método de lucha que se prolongó durante meses, incluso con una votación de los estudiantes rechazando otra venida de algún representante de Israel.
Es que cuando se levanta la voz por el pueblo palestino, se suele incomodar, porque es una situación que ya parece demasiado normal. Sin embargo, los argumentos caen siempre a favor del oprimido.
Por eso, el BDS convoca a palestinizar las luchas, pero no desde “lo palestino”, sino desde la universalidad que representa la lucha por la vida. Si bien, el pueblo palestino enseña que vivir sin Estado es posible, también nos muestra cómo sostener una bandera por sobre los muros de la opresión.
palestina2
 Javier Karmy, integrante del Grupo de Acción  por Palestina (GAP)