martes, 29 de marzo de 2016

Romper el silencio: ha empezado una guerra mundial

Vientos de guerra en el mundo


Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García


He estado filmando en las islas Marshall, que están en medio del océano Pacífico, al norte de Australia. Cada vez que le digo a alguien dónde he estado me preguntan “¿Dónde es eso?”. Si doy una clave diciendo “Bikini”, dicen “Ah, el traje de baño”.
Pocas personas parecen estar enteradas de que el bañador llamado bikini tiene ese nombre para celebrar las explosiones nucleares que destruyeron el atolón de Bikini. Entre 1946 y 1958, Estados Unidos hizo estallar 66 artefactos nucleares –el equivalente a 1,6 bombas de Hiroshima cada día durante 12 años– en las islas Marshall.
Hoy día Bikini está en silencio, transformado y contaminado. Las palmeras crecen formando una extraña cuadrícula. Nada que se mueva, No hay pájaros. Las lápidas del viejo cementerio son focos vivos de radiación. El contador Geiger aplicado a mis zapatos marcaba “peligro”.
De pie en la playa veía caer el agua verde esmeralda del Pacífico por la pendiente de un enorme agujero negro. Se trata del cráter dejado por la bomba de hidrógeno a la que llamaron “Bravo”. La explosión envenenó a las personas y el medio ambiente en cientos de kilómetros, posiblemente para siempre.
En el viaje de regreso, hice escala en el aeropuerto de Honolulu; en el puesto de la prensa, vi la revista estadounidense Women’s Health (La salud de la mujer). En la portada, una sonriente mujer en bikini y el titular: “Tú también puedes tener un cuerpo bikini”. Unos días antes, en las Marshall, yo había entrevistado a mujeres que tenían muy diferente “cuerpo bikini”. Todas ellas habían sufrido cáncer de tiroides y otros cánceres posiblemente mortales.
Al contrario de la mujer que sonreía en la revista, todas ellas eran pobres: las víctimas y cobayas de una superpotencia rapaz que en estos momentos es más peligrosa que nunca.
Relato esta experiencia a modo de advertencia y para poner fin a una distracción que tantos de nosotros hemos consumido. El creador de la propaganda moderna, Edward Bernays, describía este fenómeno como “la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones” de las sociedades democráticas. Él llamaba a esto “gobierno invisible”.
¿Cuántas personas tienen conciencia de que ha empezado una guerra mundial? Hoy en día, se trata de una guerra de propaganda, de mentiras y distracción, pero esto puede cambiar en cualquier momento, con la primera orden equivocada o el primer misil.
En 2009, el presidente Obama se presentó ante una multitud en actitud de adoración en el centro de Praga, en el corazón de Europa. Se comprometió a construir “un mundo libre de armas nucleares”. La gente lo ovacionó y algunos lloraban. Los medios derramaron un torrente de lugares comunes. Después de esto, a Obama se le concedió el Premio Nobel de la Paz.
Todo era una patraña. Obama estaba mintiendo.
Su administración ha construido más armas nucleares, más ojivas nucleares, más sistemas de lanzamiento de armas nucleares, más fábricas de armas nucleares. Solo el gasto en cabezas nucleares aumentó más durante el gobierno de Obama que con cualquier otro presidente de Estados Unidos. En 30 años se ha gastado más de un billón de dólares –un millón de millones, es decir, un 1 seguido de 12 ceros–.
Hay planes para la construcción de una bomba nuclear en miniatura; se la conoce como la B61 modelo 12. Nunca ha habido nada parecido. El general James Cartwright, ex vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, dijo: “La miniaturización nuclear [hace que el uso de esta] arma sea más posible”.
En los últimos 18 meses, la mayor concentración de tropas desde la Segunda Guerra Mundial –comandada por Estados Unidos– se está desplegando a lo largo de la frontera occidental rusa. Desde la invasión de la Unión Soviética por los ejércitos de Hitler, ninguna fuerza militar extranjera ha montado semejante amenaza demostrable contra Rusia.
Ucrania –una vez integrante de la Unión Soviética– se ha convertido en un parque temático de la CIA. Después de haber orquestado un golpe de Estado en Kiev, Washington controla de hecho a un régimen que está al lado de Rusia y es hostil a ella. Un régimen literalmente plagado de nazis. Las figuras parlamentarias prominentes de Ucrania son descendientes políticos de los conocidos grupos fascistas OUN [Organización de Nacionalistas Ucranianos] y UPA [Ejército Insurgente Ucraniano]. Elogian públicamente a Hitler y llaman a la persecución y expulsión de la minoría rusohablante.
Esta noticia casi no existe en Occidente, o es tergiversada para quitarle la carga de verdad.
En Letonia y Estonia –países vecinos de Rusia– el poder militar de Estados Unidos está desplegando fuerzas de combate, tanques y armamento pesado. Esta provocación extrema de la que es objeto la segunda potencia nuclear del globo es recibida en Occidente sin que se haga oír una sola voz.
Lo que constituye una perspectiva de guerra nuclear todavía más peligrosa es una campaña paralela contra China.
Casi no pasa un día en el que no se coloque a China en el estatus de “amenaza”. Según el almirante Harry Harris, comandante estadounidense de la zona Pacífico, China está “levantando un gran muro de arena en el mar de China Meridional”. Se refiere a la construcción de pistas de aterrizaje en las islas Spratly, que son objeto de disputa con Filipinas, una disputa que pasó desapercibida hasta que Washington presionó y sobornó al gobierno de Manila, y el Pentágono lanzó una campaña propagandista llamada “libertad de navegación”.
¿Qué significa esto en realidad? Significa que los barcos de guerra estadounidenses tengan libertad para patrullar y dominar el litoral marítimo chino. Trate usted de imaginar cuál sería la reacción de Estados Unidos si buques de guerra chinos hiciesen lo mismo frente a las costas de California.
Yo rodé una película llamada The War You Don’t See (La guerra que usted no ve) en la que entrevisté a distinguidos periodistas de EEUU y Gran Bretaña: reporteros como Dan Rather, de CBS; Rageh Omar, de la BBC; o David Rose, de The Observer. Todos ellos dijeron que si los periodistas y presentadores de radio y TV hubiesen hecho su trabajo y cuestionado la propaganda que sostenía que Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva; si los periodistas no hubiesen amplificado las mentiras de George W. Bush y Tony Blair y no se hubieran hecho eco de ellas, la invasión de Iraq en 2003 posiblemente no habría ocurrido, y cientos de miles de hombres, mujeres y niños hoy estarían vivos.
En principio, la propaganda que está preparando el terreno para una guerra contra Rusia y/o China no es muy diferente. Que yo sepa, ningún periodista de los medios de “la corriente dominante” occidental –un equivalente a Dan Rather, digamos– pregunta por qué China está construyendo aeródromos en el mar de China Meridional.
La respuesta saltaría a la vista. Estados Unidos está rodeando a China con una red de bases militares, misiles balísticos, unidades de combate, aviones de bombardeo que transportan bombas nucleares. Este mortífero arco, que comprende Australia, las islas del Pacífico, las Marianas y Guam, Filipinas, Thailandia, Okinawa, Corea del Sur y, ya en Eurasia, también Afganistán e India. Estados Unidos ha puesto un dogal en el cuello de China. Pero esto no es noticia. Silencio mediático; guerra mediática.
Con mucho secretismo, en 2015, Estados Unidos y Australia realizaron los mayores ejercicios aeronavales de los últimos años, fueron conocidos como ‘Sable talismán’. Su finalidad era mejorar los planes de guerra aeronaval y de bloqueo de corredores marítimos –como los estrechos de Malaca y de Lombok– para cortar el acceso de China al petróleo, al gas y a otras materias primas de Oriente Medio y África.
En el circo conocido como la campaña presidencial estadounidense, Donald Trump aparece como un loco, un fascista. Ciertamente, es detestable, pero también es alguien que odia a los medios. Esto solo ya despertaría nuestro escepticismo.
Los puntos de vista de Trump sobre la inmigración son grotescos, pero no mucho más que los de David Cameron. Trump no es el Gran Deportador de Estados Unidos; sí lo es el ganador del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama.
Según un gran comentarista liberal, Trump está “desencadenando las fuerzas oscuras de la violencia” de Estados Unidos. ¿Desencadenándolas? Este es el país donde los bebés le disparan a su madre y la policía está empeñada en una guerra asesina contra los estadounidenses negros. Este es el país que ha atacado y tratado de derribar a más de 50 gobiernos, muchos de ellos elegidos democráticamente, y bombardeado desde Asia a Oriente Medio, provocando la muerte y la miseria de millones de personas.
Ningún país puede igualar este sistemático récord de violencia. La mayor parte de las guerras de Estados Unidos (casi todas ellas contra países indefensos) no han sido iniciadas por presidentes republicanos sino por demócratas liberales: Truman, Kennedy, Johnson, Carter, Clinton, Obama.
En 1947, una serie de directivas del Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por sus siglas en inglés) describieron los principales objetivos de la política exterior de Estados Unidos como [la construcción de] un mundo sustancialmente hecho a nuestra propia imagen”. La ideología era mesianismo estadounidense. Todos éramos estadounidenses. U otra cosa. Los herejes serían convertidos, subvertidos, comprados, difamados o aplastados.
Donald Trump es un síntoma de esta actitud, pero también es un disidente. Dice que la invasión de Iraq fue un crimen; él no quiere entrar en guerra con Rusia y China. Para nosotros, el peligro no es Trump sino Hillary Cliton. Ella no es una disidente. Ella personifica la resiliencia y la violencia de un sistema cuyo cacareado “excepcionalismo” es totalitario con un ocasional rostro liberal.
Según se acerque el día de las elecciones, Clinton será saludada como la primera mujer en la Oficina Oval, sin que importen sus crímenes y mentiras; tal como fue alabado Barack Obama por ser el primer presidente negro, y los progresistas se tragaron sus tonterías sobre la “esperanza”. Y las bobadas continúan.
Descrito por el columnista de The Guardian Owen Jones como “divertido, encantador, con una falta de formalidad de la que escapan prácticamente todos los políticos”, al día siguiente Obama envió unos drones para asesinar a 150 personas en Somalia. Acostumbra a matar los martes, según el New York Times, cuando le entregan una lista de candidatos a ser asesinados por medio de drones. Es un tío muy legal.
En 2008, en su campaña presidencial, Hillary Clinton amenazó a Irán con “destruirlo completamente” con armas nucleares. Como secretaria de Estado en el gobierno Obama, ella participó en el derribo del gobierno democrático de Honduras. Su contribución en la destrucción de Libia, en 2011, fue casi jubilosa. Cuando el líder libio, el coronel Gaddafi, fue sodomizado en público con un cuchillo –un crimen que solo fue posible gracias a la logística estadounidense–, Clinton se regodeó diciendo: “Nosotros llegamos, lo vimos y él murió”.
Una de las más estrechas aliadas de Clinton es Madeleine Albright, la ex secretaria de Estado, que ha atacado a algunas jóvenes mujeres por no apoyar a “Hillary”. Es la misma Madeleine Albright que celebró infamemente por la televisión la muerte de medio millón de niños iraquíes diciendo “valió la pena”.
Entre los más grandes apoyos de Clinton están los grupos de presión israelíes y las empresas fabicantes del armamento que alimenta la violencia en Oriente Medio. Ella y su marido han recibido una fortuna proveniente de Wall Sreet. Aun así, ella está a punto de ser consagrada candidata de las mujeres para deshacerse del maligno Trump, el demonio oficial. Entre las seguidoras de Hillary hay distinguidas feministas: como Gloria Steinem, de Estados Unidos, y Anne Summers, de Australia.
Hace una generación, una corriente de pensamiento postmoderno ahora conocido como “política identitaria” hizo que muchas personas inteligentes y de mente progresista se inhibieran de analizar las causas y las figuras que ellas apoyaban –los impostores de Obama y Clinton; los falsos movimientos progresistas como Syriza, en Grecia, que traicionaron al pueblo de ese país y se aliaron con sus enemigos.
La autoabsorción –una especie de exaltación de mí mismo– se convirtió en el nuevo Zeitgeist (espíritu del tiempo) en las privilegiadas sociedades occidentales y marcó la desaparición de los grandes movimientos contra la guerra, la injusticia social, la desigualdad, el racismo y el sexismo.
Hoy en día, la larga siesta podría estar acabando. La juventud está volviendo a despertar. Poco a poco. Los miles de jóvenes que en Gran Bretaña apoyaron a Jeremy Corbyn como líder laborista forman parte de este despertar, al igual que aquellos que acudieron para apoyar al senador Bernie Sanders.
No obstante, la semana pasada, en Gran Bretaña, el aliado más cercano a Jeremy Corbyn, su tesorero en la sombra John McDonnell, implicó a un gobierno laborista en la cancelación de la deuda de la banca pirata y, de hecho, en la continuación de la llamada austeridad.
Y en Estados Unidos, Bernie Sanders prometió apoyar a Clinton en el caso de que sea nominada. Él, también, ha votado por el empleo de la fuerza contra algunos países cuando, según su parecer, sea “correcto”. Dice que Obama ha hecho “un gran trabajo”.
En Australia hay una especie de política de la morgue, en la que se suceden tediosos juegos parlamentarios interpretados por los medios mientras los refugiados y los pueblos originarios son perseguidos y crece la desigualdad, al mismo tiempo que el peligro de una guerra. El gobierno de Malcom Turnbull acaba de anunciar el llamado presupuesto de la defensa de 195.000 millones de dólares, que es un impulso en la dirección de la guerra. El debate no existe. Silencio.
¿Qué ha pasado con la gran tradición de la acción directa popular sin las limitaciones de los partidos? ¿Dónde están el coraje, la imaginación y el compromiso necesarios para iniciar un largo viaje hacia un mundo mejor, justo y pacífico? ¿Dónde están los disidentes en el arte, el cine, el teatro, la literatura?
¿Dónde están aquellos que harán pedazos el silencio? ¿O estamos esperando a que se dispare el primer misil nuclear?


Esta es una versión corregida de un discurso que John Pilger pronunció en la Universidad de Sydney, Australia; su título era ‘Ha empezado una guerra mundial’.


John Pilger es un periodista, cineasta y escritor de origen australiano. Es autor, entre otros, del libro: Freedom Next Time. Sus documentales pueden verse gratuitamente en su página web: http://www.johnpilger.com/




Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelión como fuente de la misma.

jueves, 25 de febrero de 2016

Roger Waters, el líder de Pink Floyd, explica por qué los músicos tienen miedo de criticar a Israel




The Independent



Traducido del inglés para Rebelión por J. M




Exclusiva: "Si dicen algo, se acaba su carrera. Me han acusado de nazi y antisemita"

 


Roger Waters

Según Roger Waters, hay músicos estadounidenses que apoyan el boicot a Israel en la cuestión de los derechos de los palestinos pero están aterrorizados de hablar por temor a ver sus carreras destruidas.
El líder de Pink Floyd -destacado partidario de la campaña de boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra Israel desde su creación hace 10 años- dijo que la experiencia de verle constantemente etiquetado de nazi y antisemita asustó a la gente y la llevó al silencio.
"La única respuesta al BDS es que es antisemita", dijo Waters a The Independent , en su primera entrevista importante en el Reino Unido sobre su compromiso con el activismo israelí. "Lo sé porque he sido acusado de nazi y antisemita durante los últimos 10 años.
"Mi afán ha sido particularmente insistente para levantar una voz [contra Israel]. Estamos Elvis Costello, Brian Eno, Manic Street Preachers, yo y una o dos personas más, pero no hay nadie en los Estados Unidos, donde vivo. He hablado con muchos de ellos y están cagados de miedo.
"Si dicen algo en público, se quedarán sin carrera. Los destruirán. Tengo la esperanza de animar a algunos de ellos a dejar de estar asustados y ponerse de pie y sumarse, porque los necesitamos. Los necesitamos desesperadamente en este debate de la misma manera que necesitábamos a los músicos para unirse a los manifestantes contra la guerra de sobre Vietnam".
Waters comparó el tratamiento de Israel a los palestinos con la Sudáfrica del apartheid. "La forma en que el apartheid de Sudáfrica trató a su población negra, pretendiendo que tenían algún tipo de autonomía, era una mentira", dijo.
"Al igual que es una mentira que existe alguna posibilidad en la actual situación actual de que los palestinos logren la libre determinación y alcanzar, al menos, un Estado de derecho en el que puedan vivir, criar a sus hijos y emprender sus propias industrias. Se trata de una antigua civilización, brillante, artística y muy humana que está siendo destruida delante de nuestros ojos".
Un viaje a Israel en 2006, durante el cual Waters había planeado hacer un concierto en Tel Aviv y era al final de la etapa europea de su gira para presentar El lado oscuro de la Luna en vivo, transformó su visión de Oriente Medio.
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Roger Waters menciona las canciones de la banda mientras pinta en el muro entre Israel y Palestina en Belén en 2006 (Getty)

Después de hablar con los artistas palestinos, así como con manifestantes contra el Gobierno israelí, quienes le han pedido que se utilice el concierto como una plataforma para hablar contra de la política exterior de Israel, Waters cambió el concierto en el parque Hayarkon de Neve Shalom, un pacífico pueblo árabe israelí. Pero a medida que las entradas se iban vendiendo, el público seguía siendo enteramente israelí judío.
Waters dijo: "Fue muy extraño presentarnos para audiencias completamente segregadas, porque no había palestinos allí. Sólo había 60.000 judíos israelíes, que no podría haber sido más acogedores, agradables y leales a Pink Floyd. Sin embargo, dejó una sensación incómoda".
Viajó por las ciudades cisjordanas de Jenin, Ramala y Nablus, viendo cómo se segregaron las dos comunidades y también visitó el muro que separa Israel de los territorios ocupados utilizando un pulverizador para dejar un mensaje firmado de su trabajo más conocido The Wall, que decía: "no necesitamos ningún control del pensamiento".
Waters se unió pronto al movimiento BDS, recibiendo el oprobio y la condena por haberse atrevido a hacer algo por lo que tan pocos músicos se la juegan. "Estoy contento de haberlo hecho", dice, mientras la gente en Israel es "tratada de manera muy desigual en función de su origen étnico. Los ciudadanos israelíes palestinos y los beduinos son tratados completamente diferente de los ciudadanos judíos. Hay entre 40 y 50 leyes diferentes dependiendo de si son o no judíos".
Waters sabía que sería abucheado por los críticos, pero es la acusación de nazi la que considera más absurda, sobre todo teniendo en cuenta que su padre, el teniente Eric Waters que pertenecía al 8º Batallón Real de Fusileros murió a los 31 años en una batalla contra los nazis en Anzio, Italia, a principios de 1944. Su cuerpo nunca se encontró, pero su nombre se conmemora en el cementerio del Commonwealth War Graves en Montecassino.
Israel: De la independencia a la intifada
El dolor de no haber conocido a su padre, que murió cuando Waters tenía cinco meses, influyó en algunas de las canciones más famosas de Pink Floyd.
"Hay veteranos que llegan a todos mis conciertos y me reúno con ellos. En un concierto en 2013 un veterano se me acercó, tomó mi mano y sin soltarla me miró a los ojos... apenas te puedo decir esto sin emocionarme. Me dijo: 'Tu padre habría estado orgulloso de ti'".
"Mi padre murió luchando contra los nazis, mi madre [una gran luchadora por el desarme mundial y fuerte partidaria del laborismo] dedicó su vida a hacer todo lo posible para crear un mundo más humano".
"Nos estamos haciendo preguntas que nunca nos habíamos hecho hasta hace un par de años, que están provocando la ira del lobby israelí que cae sobre la gente como yo y todos los demás que se atreven a cuestionar y criticar.
"[El lobby israelí] está decidido a no permitir el desarrollo de un debate para que la gente pueda escuchar y es por eso que nos acusan de nazis. Esta idea de que el BDS es el extremo delgado de una especie de cuña genocida nazi que termina en otro Holocausto, bueno no es así".
Nick Mason, batería de Pink Floyd, escribió acerca de Waters en su autobiografía: "Una vez que ve una confrontación como necesaria, se siente totalmente comprometido a ganar todo lo que lanza al combate y esto puede ser bastante aterrador".
El embajador de Israel entrante en el Reino Unido, Mark Regev, exportavoz de Benjamín Netanyahu, parece ser el siguiente hombre en la mira de Waters en "esta batalla de las palabras".
"Les puedo decir lo que Mark Regev va a decir acerca de cualquier situación. Va a decir: "¿Qué haría usted si sus hijos estuvieran siendo sacrificados por los terroristas? ¿No tenemos derecho a defendernos? ' Y ese es el mantra", dijo Waters.
Waters resalta el creciente activismo en los campus universitarios de Estados Unidos -a menudo de los estudiantes judíos- como razones para el optimismo de que el statu quo puede cambiar en el transcurso de su vida. A menudo escribe cartas a aquellos alumnos que, dijo, se implican para desempeñar un papel tan importante en el futuro de Israel como el que los manifestantes contra la guerra de Vietnam jugaron para influir en la política exterior estadounidense en los años 1960 y 1970.
"Hace que mi corazón cante al ver estos jóvenes organizándose y yo los aplaudo por tomar una posición en lo que creen frente a tan enorme oposición", dijo.
"Se trata de jóvenes valientes y no pueden ser comprados. Creen en su empatía y amor por los demás seres humanos. No creemos en la construcción de muros. Es muy importante entender la mutua humanidad y cooperación entre nosotros para crear un lugar mejor para nuestros hijos y nietos". 


 

lunes, 15 de febrero de 2016

Sí a la libertad de expresión, no a la discriminación religiosa y política, no a la ocupación de Palestina

Manifiesto en solidaridad con la revista satírica El Jueves: Silvio Rodríguez, Rosa Regás y Emir Sader entre los firmantes


En su último número, la revista satírica El Jueves ha publicado una historieta a dos páginas con viñetas de Julio A. Serrano en la que se denuncia con información veraz las leyes racistas y excluyentes del Estado de Israel y el uso fraudulento que hace de la religión y del holocausto para legitimar su proyecto de ocupación de Palestina. La respuesta no se ha hecho esperar. El presidente de la comunidad judía de España, David Hatchwel, ha anunciado su intención de interponer una denuncia contra la publicación por “insultos a la religión, a los fieles y a los textos judíos” y por “componentes antisemitas”. Los abajo firmantes queremos denunciar por nuestra parte la tentativa de los grupos de presión israelíes en España de identificar el Estado de Israel con la defensa de la religión judía y del conjunto de los judíos del mundo, queremos solidarizarnos con el autor de las viñetas y con los editores de El Jueves, que se han servido de la sátira para criticar precisamente esa identificación fraudulenta, y queremos exigir respeto a la libertad de expresión en nuestro país. Los que hemos defendido las viñetas del Charlie-Hebdo de las reacciones liberticidas de algunos musulmanes, no podemos consentir que se limite el derecho a satirizar el comportamiento de un Estado que se reclama fundamentado en la fe religiosa, que no tiene constitución y que promueve la exclusión de los no-judíos a través de leyes que seleccionan el acceso a la ciudadanía y a los derechos a ella asociados con criterio religioso: es el caso, por ejemplo, de la Ley del Retorno o de la Ley del Ausente. La pretensión de criminalizar las críticas a Israel -incluso cuando proceden de judíos antisionistas- como manifestaciones de antisemitismo (con el horror que esta palabra justamente evoca en la opinion pública) no sólo es moralmente abyecta sino que hace más necesarias y legítimas denuncias valientes como las que ha publicado El Jueves. Israel es criticable; la sátira, además, nunca debe ser censurada, perseguida o castigada.
Por este motivo, condenamos la tentativa de criminalizar la libertad de expresión, defendemos el derecho de El Jueves a satirizar en todas direcciones y exigimos de paso a Israel el cumplimiento de la legalidad internacional y el fin de la ocupación de Palestina.
Sí a la libertad de expresión. No a la discriminación religiosa y política. No a la ocupación de Palestina.

Primeras adhesiones
Rosa Regàs. Escritora.
Maruja Torres. Periodista y Escritora
Silvio Rodríguez. Cantautor. Cuba
Alberto Sanjuan. Actor.
Teresa Aranguren. Periodista
Pablo Iglesias. Secretario general de Podemos y candidato a la Presidencia.
Alberto Garzón. Diputado de Unidad Popular-Izquierda Unida y candidato a la Presidencia.
Red International Judía Antisionista, IJAN
Héctor Grad Fuchsel, Profesor Universidad Autónoma de Madrid e IJAN-International Jewish Antizionist Network
Laurent Cohen, Traductor. CoPresident de Junts Associació Catalana de Jueus i Palestins. Catalunya (España)
Liliana Cordova Kaczerginski. Activista internacionalista de familia superviviente del genocidio judío. Francia
Javier Gallego. Periodista. Carne Cruda
Carlos Taibo, profesor de la UAM, Madrid, España
Fermín Muguruza. Músico.
Carlo Frabetti. Escritor. Catalunya
Juan Madrid. Escritor. España.
David Fernandez. Periodista. CUP
Juan Carlos Monedero. Dpto. de Ciencia Política y de la Admón II Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Universidad Complutense de Madrid.
Juan Torres. Catedrático de Economía aplicada en la Universidad de Sevilla
Emir Sader - profesor - Brasil
Atilio A. Boron, politólogo, Investigador Superior del CONICET, Argentina
Santiago Alba. Filósofo y escritor.
Pascual Serrano. Periodista
Carmelo Pérez Beltrán. Profesor Titular de Estudios Árabes e Islámicos. Director del Departamento de Estudios. Universidad de Granada. España
Laura Mijares - Profesora. Departamento de Estudios Árabes e Islámicos, Universidad Complutense de Madrid.
Luz Gómez García, profesora titular de Estudios Árabes, Universidad Autónoma de Madrid
Micòl Savia - representante permanente Associaciòn Internacional de Juristas Democratas en NN.UU, Ginebra.
Ana I. Planet. Profesora titular Departamento de estudios árabes e islámicos y estudios orientales. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Autónoma de Madrid
Pedro Rojo Pérez. Arabista. Presidente Fundación Al Fanar para el Conocimiento Árabe. España
Loles Oliván Hijós, arabista, España
Roger Crunch (Daniel Vargas Brochs). Humorista gráfico. Revista Mongolia. España.
Gonzalo Boye Tuset. Abogado. Editor Irresponsable de Mongolia
Albert Monteys Homar. Dibujante de historietas en Orgullo y Satisfacción. España
Miguel Brieva, dibujante.
Raúl Salazar Santafé. Humorista Gráfico. España
Miguel Villalba Sánchez "Elchicotriste".  Dibujante, humorista gráfico, ilustrador, muralista, caricaturista, psicólogo clínico. Trabaja en tottarragona.cat, Notícies Tgn, "Els Matins"(TV3), El web negre, Siné Mensuel (Francia)
Pep Bras. Guionista.
Jesus Martínez del Vas. Dibujante
Juan Luis Rincón Chamorro. Autor de cómics. España
Pedro Vera – Dibujante – España.
Marc Alberich Lluís. Dibujante de cómics y ilustrador. España
Alex Gallego Bruguera, Ilustrador y Caricaturista, España.
Juan Álvarez Montalbán. Dibujante/humorista. España
Julio Robledo - Dibujante- España
Pedro Espinosa. Comic Illustration
Santiago. Dibujante de humor y comics-Porto Alegre BRASIL
Juan Kalvellido. Dibujante.
Dani Gove, dibujante y humorista freelance (El Jueves, 20 Minutos)
Jordi March Escalé. Dibujante. El Jueves. España
Miquel Fernàndez Gras. Profesor en ESDAP-Vic y dibujante colaborador de El Jueves. Barcelona
Ricardo Peregrina Muñoz. Dibujante y humorista gráfico en El Jueves. España
"PEPE FARRUQO" José Francisco López Rivera. Humorista Gráfico y caricaturista (Diario El Economista, Revista El Jueves...) España
Guillermo Martínez-Vela Fernández - dibujante - España
José Antonio Bernal Valero. Dibujante de El Jueves. España.
José Luis López Rubiño- Dibujante de El Jueves- España
Philippe Lejeune, Dibujante de El Jueves, España
Iván Pérez Navas. Dibujante de "El Jueves". España.
Rubén Fernández Fuentes. Dibujante de la revista El Jueves. España
P. Puñales. Colaborador de El Jueves.
Oriol Jardí Santos - Guionista/El Jueves – España
Xavi Morató, guionista de El Jueves
Ramón Boldú Salvadó. Autor de comics. España
Jose Luis Alcayde. Diseñador Gráfico. Berberecho Productions. Spain
Jaume Bach Sastre. Diseñador gráfico. Catalunya
Daniel Deamo Fajol. Ilustrador. España
Raquel Gu. Humorista gráfica, traductora e ilustradora. España.
Carlos Vila. Autor de Cómic, ilustrador, diseñador. Galicia. España
Jaume Capdevila (Kap). Humorista gráfico. España
Magí García Vidal - Guionista – España
Daniel Alcaraz Navarro. Animador audiovisual ( Dibujante). Español, residente en Finlandia.
Josep Maria Beà Font. Autor cómic. Barcelona, España
Carlos Escuin. Guionista. España.
Raúl Deamo. Guionista de cómic. España
Ferran Martín, humorista gráfico.
José Rubio Malagón. Humorista Gráfico. España
Pedro Bascón Jiménez. Ilustrador. España
Ramón Pedregal Casanova. Escritor. Presidente de la Asociación Europea de Estudios Sociales y de Cooperación Internacional (AMANE).
Andrés Sorel. Escritor. España
Antonio Orejudo Utrilla. Escritor. España
Jorge Gimeno, escritor, Madrid
Higinio Polo, escritor. Barcelona, España.
Angels Tomás i Gonzalo. Responsable de Solidaritat i Pau de EuiA Esquerra Unida i Alternativa. Catalunya
Carlos Slepoy Prada - Abogado -España
Simón Vázquez Vidal. Editor en Tigre de Paper y coordinador de Literal, feria de ideas y libros radicales.
Plataforma de Periodistas y comunicadores de Venezuela
Rodrigo Vázquez de Prada. Periodista. Director del semanario Crónica Popular.
Gines Fernández González. Director de Mundo Obrero. España
Ana Taboada Coma. Abogada. Vicealcaldesa de Oviedo por la candidatura de unidad popular SOMOS UVIEU.
Miguel Urbán Crespo. Eurodiputado.
Javier Couso Permuy. Diputado de IU en el Parlamento Europeo

Marina Albiol. Diputada de IU en el Parlamento Europeo

Fernando Sancho Martínez. Asociación Palestina Biladi/Bilbao
Itziar Ruiz-Giménez Arrieta. Profesora RRII UAM
Hugo Martínez Abarca. Diputado autonómico en el grupo de Podemos en la Comunidad de Madrid.
Ángel de la Cruz Bermejo. Periodista / Profesor. España
Jaime Pastor. Profesor de Ciencias Políticas.
Mercedes Arancibia. Periodista. Codirectora de Crónica Popular
Iñaki Errazkin. Periodista y escritor
Nazanin Armanian. Escritora, España.
Arnold August, escritor, Canadá,
Carlos Varea Gonzalez. Profesor de Universidad
Jose María Esparza Zabalegi. Editor. Txalaparta Editorial
José María Alfaya, cantautor.
Roberto Montoya, periodista y escritor, Madrid
Amparo Lasheras, periodista y columnista de Gara (Euskal Herria)
Antonio Cuesta Marín. Periodista. Corresponsal de la Agencia Prensa Latina en Grecia.
José Ignacio Chaparro Calleja. Periodista. Responsable de RRSS de elEconomista.es. España
Benet Salellas Vilar. Abogado y diputado de la CUP en el Parlament catalán
M. Gabriela Serra. Diputada de la CUP-CC. Parlament Català
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Carlos Fernández Liria, Profesor de UCM,
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Laurence Thieux, Investigadora independiente especializada en estudios árabes e islámicos
Gladys Martínez López, periodista de Diagonal
Eva Requena. Periodista | Directora de Comunicación | Atta Community - Barcelona, Spain
Pere Ortega, profesor de la UOC en paz y desarme
Sato Díaz. Actor y periodista. España
Juan Domingo Sánchez, Filósofo/escritor, Bruselas.
Irene Amador, antropóloga y editora. España.
Mauro Saccol. Doctorando Democracia y derechos humanos. Universidad de Génova. Italia
Samuel Pulido - Analista político. Residente en Bélgica.
José V. ("Petxo") Idoiaga Arrospide. Catedrático de Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
Nacho Escartín Lasierra. Diputado de Podemos en Las Cortes de Aragón y agricultor en barbecho. Aragón, estado español.
Manuel Pardo de Donlebún Montesino. Oficial de la Armada, en la Reserva. España
Isabel Martín Gómez - Alcaldesa Paiporta – España

Laura Antillano Armas, escritora. Venezuela

Javier Barreda Sureda. Profesor
Ángeles Ramírez Fernández. Profesora en la Universidad Autónoma de Madrid.
Agustín Gil Martín. Catedrático de Física y Química. País Vasco
Ramón Pérez Almodóvar. Periodista. Canarias
Pedro López López. Profesor de la Universidad Complutense. Activista de Derechos Humanos
Laura Arau Crusellas, realizadora audiovisual y querellante contra los maximos responsables del ataque a la Flotilla de la Libertad en 2010
Matías Escalera Cordero, escritor y profesor. España.
Iroel Sánchez, periodista y editor, Cuba
Enrique Ubieta Gómez, (Cuba) escritor y periodista, director del mensual La Calle del Medio
Aram Aharonian. Periodista. Uruguay.
Hernán Cano, periodista (Venezuela)
Santiago González Vallejo, economista, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe
Pepe Mejía, periodista, activista social, miembro de Podemos, militante de Anticapitalista
M. Engracia Martin Valdunciel. Directora de la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación. Universidad de Zaragoza, Biblioteca Universitaria. España
Carmen Bohórquez. Historiadora. Venezuela
Mireia Biosca Ordaz, Educadora social/ integrante de la Coordinadora de València en Comú y portavoz. Valencia, España.
Hindu Anderi periodista y activista pro derechos humanos y coordinadora general Foro Itinerante de Participación Popular. Venezuela
Sabino Cuadra Lasarte. Abogado. Internacionalista.
Patricia Rivas de Bufalá, periodista, España
Xuan Cándano. Periodista.
Enric Llopis, periodista-España
José Luis Gordillo. Profesor de filosofía del derecho de la UB
Silvia Arana. Traductora y periodista. Argentina
Carlos Latuff, Brasil
Enrique Javier Díez Gutiérrez. Profesor Facultad de Educación. León
Beatriz Morales Bastos. Traductora. España
Ricard Gonzalez Samaranch. Periodista Free-lance. Catalunya.
Mariana Bellido Martinez. Journalista. España
Patrizia Mancini, blogger "Tunisia in Red", Tunez
Habib Ayeb. Géographe. Université Paris 8 à Saint-Denis (Francia). Tunisia
Francisco Miguel Fernández Caparrós. Miembro de la red de Observatorios Ciudadanos Municipales.
José María Lafora Ballesteros. SEGOVIEMOS. Secretario General.Segovia.
Tulio Monsalve Profesor Universidad Central de Venezuela
Oier Etxeberria Bereziartua / Responsable de proyectos artisticos de Tabakalera
Sausan Al-khouli Marín, administrativa, coordinadora estatal de Unadikum, España
Paco Bello. Administrador en Iniciativa Debate. España
Mª Dolores López Fernández. Antropóloga. Grupo SAFI. Barcelona, España
Walter Actis - Sociólogo – Madrid
Ángela Hidalgo Prieto. Estudiante de máster/Universidad de Granada
Vicente Manzano Arrondo. Profesor de la Universidad de Sevilla
Juan García Mollá. Abogado.
Lola López Cordón / Técnica Laboral / organización: La Guerrilla Comunicacional
Julio Suárez Maireles / Cineasta / organización: La Guerrilla Comunicacional
Paloma Alcalá Cortijo. Profesora Enseñanza Secundaria
Carlos Riba García. Traductor. Argentina
Paco Muñoz de Bustillo. Traductor. España
Xabier Onaindia Ribera. Médico Pediatra. Bizkaia. Euskal Herria.
Manoli Etxeberria Ramajo. Profesora. Komite Internazionalistak. Donostia ( Euskal Herria)
Nacho Prieto - Fotógrafo (Madrid)
Amanda Andrades González. Periodista. España
Juan Santiso Fotoperiodista. Galego/Español
Jaume Botey Valles. Profesor de Historia. Universidad Autónoma de Barcelona

Mª.Pilar Massana Llorens. Trabajadora Social. l'Hospitalet

Pedro Ibarra. Profesor Universidad. España
Ignacio Castro Rey. Filósofo, crítico de arte, gestor cultural, profesor en el IES Cervantes (Madrid).
Mónica Torre Sánchez, empresaria, España.
Rosa Otero Mateos, Profesora Técnica de FP, España
IZAR (Izquierda Anticapitalista Revolucionaria). España
Fermín Santórum Martinez. Presidente del Comité Oscar Romero de Valladolid
Nuria Mingorance González-Daimiel Estudiante. Miembro de BDS Almería
Santiago Vega Sombría. Profesor de Secundaria, Madrid, Federación Estatal de Foros por la Memoria
Remedios García Albert. PCE. España
Mariano Junco Gonzalez
Cristian Lopez Rodriguez. Estudiante. RSP (red solidaria popular).
Gastón Noam Mol Ben Chorin, administrativo, Barcelona/Berlín
Sinfo Fernández Navarro, traductora rebelion.org , España
Francisco Javier Mingorance Morcillo. Graduado Social, especialista en Derecho Laboral.. España
Fernando García Burillo, profesor, editor
Miguel Moro Vallina. Informático. Asturias, España.
Nereida Melguizo Ruiz. Estudiante de doctorado
Gerardo Jiménez Navarro. Estudiante de doctorado
Mercedes Arce Saínz, bibliotecaria, Madrid España
Francisco Javier Mestre Marcotegui. Escritor y profesor de Literatura.
Manuela Valadés Feito. Profesora de Primaria.
Araceli Ortiz Arteaga. Enfermera y sindicalista. Activista de la Marea Blanca. Madrid
Txaro Goñi Ziganda. Auxiliar de Enfermería. Euskal Herria.
Teresa del Molino Romera. Técnico de Hacienda. España
Silvia Morote Castel - Médica- España
Clara González. Cartera en correos. Ávila
Paula Fernández Franco - estudiante – España.
Camino Saiz Cia. Enfermera. Bizkaia
Lucía Barros Miñones - Farmacéutica
Marisol Payá Cerdá. Medico Pediatra. Santander España
Teodoro Hernández Mompeán. Profesor. Madrid. España.
José Ángel Frías Calvo. Coordinador Provincial de iu-sg y miembro del CPF de IU
José Abu-Tarbush, profesor titular de Sociología en la Universidad de La Laguna
José Antonio Benzal Vivancos/Licenciado en Derecho/España
María Santos Hernández García. Profesora IES. España
Robi Bertasi (Activista Sociocultural-Portavoz de coordinadora de Valencia en Comù)
Elise Ann Eggers. Ciudadana Indignada
Bletxu Valeiras. Miembro de BDS-Galiza
Alfonso Garcés Manzanos. Naturópata. Auditor Ambiental e Ingeniero y activista de 15M
Eusebio Gómez Bautista. Bibliotecario. Madrid, España
Eduardo Romero García
Pedro Lizarraga Lezaun. España
Francisco González de Tena
Cruz Sancho García
Josep M. Pijuan Utges
Lola Martinez Fortea
Jordi Amorós
Magdalena Fernández
Antonio Basallote
Cecilio Mingo Pérez. Ingeniero Industrial. Militante. Partido PODEMOS
Begoña Molina Prieto
José Macías.
Felisa Benítez Izuel. Artesana. Huesca. España.
Maribel Martín Morán. Izquierda Unida
Neus Fábregas Santana -Asesora- València en comú Emili Sánchez Martínez - Coordinador - Jarit, Asociación Civil
Rafael Ignacio Flaquer Panizo. Comercial. España
Carlos Bielsa Martin. Empleado público Ayto. de Madrid. España.
Dionisia Berzal Sánchez, responsable de finanzas de IU Segovia.
Nicolás Berzal Encinas, IU SEGOVIA.
Rosa Fernandez García. España


Más organizaciones:
Plataforma de solidaridad con Palestina. España
Organización Rumbo a Gaza.
Asociación Al-Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe (Málaga)
Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz – ASPA
Asociación de Amistad Palestina-Granada «Turab»
Asociación Hispano Palestina Jerusalén (Madrid)
Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía
Asociación Unadikum
BDS Catalunya
BDS Madrid
BDS País Valencià
Castelló per Palestina
Comité de Solidaridad con la Causa Árabe (Madrid, Asturias)
Comité de Solidaridad con los Pueblos – Interpueblos (Cantabria)
Comunidad Palestina en Canarias
Comunitat Palestina de Catalunya
Comunitat Palestina de València
Coordinadora de apoyo a Palestina (La Rioja)
Ecologistas en Acción (Confederal)
Fundación IEPALA
Fundación Mundubat
Asociación Palestina Biladi
Anticapitalistas
Komite Internazionalistak (Euskal Herria) MEWANDO (Euskadi)
Asociación ProPalestina del Campo de Gibraltar
Mujeres en Zona de Conflicto – M.Z.C.
Mujeres por la Paz – Acción Solidaria con Palestina (Canarias)
Paz Ahora
Paz con Dignidad
Plataforma de Solidaridad con Palestina (Sevilla)
Plataforma Palestina Ibiza
Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid
Movimiento de Jóvenes Palestinos
Red Judía Antisionista Internacional -IJAN
Sodepau
Sodepaz
Sodepaz Balamil
Taula per Palestina (Illes Balears)
UJCE (Unión de Juventudes Comunistas de España)
Grupo de Cooperación Sevilla Palestina
CERAI (Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional)
BDS Alacant
Palestina Toma la Calle
Coalició Prou Complicitat amb Israel
Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR)
Pallasos en Rebeldía
Asociación Pau Ara y Sempre
Asoaciación Palestina Biladi
Grupo de BDS-Granada
Grupo BDS-Galiza
Ruta contra el racismo y la represión (Asturies)
Cambalache (Oviedo)
Organización Iniciativa Debate. España
BDS Almería
València en Comú
Federación Regional CGT Cantabria

viernes, 29 de enero de 2016

Palestina: Historia y presente de un genocidio





En 1896 Théodore Herzl, uno de los promotores del sionismo, escribió: “Trataremos de animar a la población mísera a cruzar la frontera, consiguiéndole empleo en los países de tránsito, al tiempo que se lo negamos en nuestro propio país. El doble proceso de expropiación y de desplazamiento de los pobres debe ser conducido de forma a la vez prudente y discreta”.
Si el sionista Herzl escribe que a la “población mísera” hay que llevarla a la frontera y no dejarla volver, el conflicto ha ido creciendo, expropiaciones y expulsiones disparan los enfrentamientos. En 1915 Samouel Hugo Bergmann, sionista, escribía a Max Brod, (el también amigo del gran escritor Kafka): “Quiero, a pesar de todo, volver sobre lo que he dicho acerca de los árabes. Hablar de conquistar un país en forma no bismarquiana, o hablar como tú lo haces, de “santa” conquista, me entristece. Eso no es más que un fantasma, no puede ser más que la expresión de un sueño.
Es verdad que la primera etapa de la conquista se hizo, más que bajo el signo de la espada, bajo el del dinero que se daba al effendi. El effendi era el propietario legal, pero el resultado fue el mismo: la expulsión del que trabajaba la tierra. ¡Esta tierra que cultivamos hoy era antes cultivada por campesinos árabes!”
Con la Declaración Balfour en la mano el Fondo Nacional Judío va a pedir tierra sin habitantes, expulsar, expulsar y expulsar para que el colonialismo adquiera un tinte más racista que otras invasiones por el mundo, la tierra de Palestina quieren que sólo la habiten los colonos judíos. Los conflictos que se ocasionaban eran resueltos por el ejército inglés con la mayor violencia para expulsar a los agricultores palestinos que se resistían hasta el final. Contaban con que ya habían cambiado hasta las leyes y habían aprobado unas adecuadas al objetivo de vaciar Palestina. El imperio destruye las leyes antíguas e introduce las que van a legalizar la ocupación sionista: “Tres leyes rústicas -La Land Tenure y la Land Transfer Ordinance (1920) y la Mahlul Land Law (1922)- instituyeron formalmente la movilidad mercantil de la tierra y de su propiedad individual, aboliendo prácticamente todas las formas de propiedad colectiva (Mesha´a). Fueron estos cambios los que permitieron a los organismos sionistas la adquisición de tierras (Fondo Nacional Judío)”. Conforme se va fortaleciendo el sionismo bajo la protección del ejército inglés y el compromiso de las potencias imperialistas, los ocupantes, los nuevos colonialistas emplean entre otras armas contra la población palestina “el boicot de la producción indígena (que) va a constituir el tercer capítulo de este proceso. “No era fácil -decía el diputado laborista israelí David Hacohen, recordando aquella época- hacer comprender a nuestros camaradas del Partido laborista inglés, ¡por qué arrojábamos gasolina sobre las cestas de tomates de las mujeres árabes”. (Los entrecomillados pertenecen a “Palestina bajo Israel”, de Ilan Halevi).
Han pasado más de cien años desde que el colonialista Théodore Herzl aleccionara a los suyos, ahora volvamos a nuestros días y, parafraseando a un pensador palestino, nos preguntamos: ¿En qué fuentes sacia su sed la conciencia de los sionistas?
La mujer que hace las veces de viceministra de Exteriores del ente israelí, Tzipi Hotovely, hace unos meses dejó un discurso a los sionistas encargados de vender la “especialidad” de Israel hoy, discurso que es todo un ejemplo:
“Toda la tierra de Israel, desde el mar Mediterráneo hasta el río Jordán, pertenece a los judíos”.
¿Qué instrucciones discuten en los salones donde se reunen los sionistas?. Continuó:
“En un momento en que la propia existencia de Israel se esta poniendo en duda, es importante tener la razón”.
¿Qué sueño desbordante de soberbia les lleva a negar la vida, el derecho y el país palestino ante los organismos internacionales defensores de la paz, del Derecho Internacional?. Aquí siguen las palabras de Tzipi Hotovely:
“La comunidad internacional se ocupa de consideraciones de justicia y moralidad. Tenemos que volver a la verdad básica de nuestro derecho a esta tierra: este país es nuestro, todo, no hemos venido aquí para pedir disculpas por eso”.
¿Fundamentalismo religioso, o conocimiento? ¿Creencia o ciencia? ¿Supremacía racista, o respeto entre razas y pueblos? ¿Colonialismo y explotación de clase, o convivencia en justicia e igualdad? Sigue la viceministra sionista aleccionando con la irracionalidad a sus congéneres, para eso ahora echa mano de la Tora, el libro con el que interpreta su carisma ególatra y colonialista:
“Rashi dice que la Torá comienza con la historia de la creación del mundo, de modo que si las naciones del mundo vienen y te dice que eres un ocupante, debes responder que toda la tierra pertenecía al creador del mundo y cuando quiso, se la tomó a ellos y nos la dio a nosotros”.
Si comparamos los discursos de los promotores del sionismo, como Hertz, con el de ésta tal Tzipi Hotolevy, encontramos que aunque distantes en el tiempo el componente principal es la hipocresía, la amoralidad, el robo como fin último. Por eso, mientras asesinan en Palestina, sus encargados de mentir en el mundo, así como sus medios de comunicación, insisten de un discurso a otro en la falta de principios humanos, ocultando sus asesinatos para hacer normal la ocupación colonial con el exterminio y la expulsión del pueblo palestino. Por contra criminalizan toda resistencia, empleandose de paso en mostrar una imagen de sufridos que están elevados por encima de la ONU o los Tribunales Internacionales.
Con el accionar y el discurso sionista no hay salida, es una maquinaria fuera de las concordancias de entendimiento racional, y por eso la denuncia y la oposición a este tipo de fascismo nos hace mejores, nos hace más humanos, nos une por un mundo en el que los pueblos tengamos poder.

Ramón Pedregal Casanova es autor de “Dietario de crisis”, “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”, y “Gaza 51 días”.

domingo, 10 de enero de 2016

La ceguera mental como pretendida virtud


Luis E. Sabini Fernández.
2 Enero 2016


http://revistafuturos.noblogs.org

Marcelo Birmajer acaba de sufrir la muerte de su hermano. Una muerte violenta, sorpresiva, injusta y absurda como toda muerte en esas circunstancias.
Y probablemente, por los efectos psicológicos de tal impacto Marcelo Birmajer ha hablado a calzón quitado. Una suerte de penoso in vino veritas.
Su hermano, rabino en Israel, fue acuchillado al parecer junto a otro israelí por dos palestinos jóvenes en Jerusalén. Las policías intervinientes balearon a los dos palestinos y mataron a un judío mizraji, indudablemente por su aspecto; los palestinos fueron rematados por civiles israelíes a patadas.
Marcelo Birmajer recordó a su hermano en una alocución en una sede judía askenazi en Buenos Aires, rodeado de referentes religiosos judíos y de la representación diplomática israelí. En un acto de alto contenido institucional, difundido todo el acontecimiento por la Agencia Judía de Noticias, Argentina.
Y MB, que se invoca a sí mismo ─suponemos que humildemente─ como “famoso escritor”, nos revela así un modo de pensar, sentir, altamente significativo, porque reconocemos en sus afirmaciones el eco preciso de tantas opiniones, pareceres, decla-raciones, que nos llegan desde las voces oficiales del Estado de Israel, de los defenso-res del Estado de Israel, desde el sionismo supremacista y otras expresiones afines.
MB empieza su alocución siguiendo el método del manual del periodista noticioso, planteando el quién. Quién mató a su hermano.
Y contesta con certeza. Con la certeza del dogma que prescinde de la realidad. MB afirma que “lo mató Amán, lo mató el Faraón.” Amán fue un amalecita duramente enfren-tado con las tribus judías. MB no necesita conocer el presente, nuestro presente. Porque ya tiene, de antemano, desde siempre, la respuesta. A su hermano no lo mataron palestinos desesperados, desalojados, patoteados, bloqueados, hambreados, incluso sedientos ─porque el Estado de Israel dosifica con crueldad y desigualdad el agua disponible otorgándole seis veces más a un habitante israelí que a uno palestino─, jóvenes palestinos desesperados, habitantes de una ciudad despojada en brutal proceso de judaización (contra la propia historia jerosolimitana, albergando judíos, cristianos y musulmanes).
Dice MB a continuación: “Pero sobre todo lo mataron los nazis”. Esto es al menos un avance contra aquella fijeza bíblica inicial. “Los palestinos que mataron a mi hermano, son exactamente los hitlerianos que mataron a la familia de mi abuelo, no hay ninguna diferencia. Es una guerra de los idólatras contra el pueblo de Israel.
Aunque MB ha logrado presentar dos tiempos, uno bíblico, que no se puede entender como histórico, sino en todo caso como relato; semihistórico, semilegendario, y otro, el del Tercer Reich en la primera mitad del s. XX, MB persiste en un afán de prescindencia de lo histórico.
La historia palestina, la del último siglo, la del último milenio, por ejemplo. ¿Qué fundamento tiene esas supresiones, tamaña simplificación histórica? MB dice sencillamente, como un oráculo, que no necesita fundamentar lo dicho: que es una guerra de idólatras contra el pueblo de Israel…
Ya vamos viendo como se configura el mundo de MB: nada que ver con lo que filóso-fos y pensadores han elucubrado sobre “la humanidad”, su destino y sus miserias; sobre la fraternidad humana, tan escasa por cierto, sobre la sociedad de los humanos. No, la cues-tión está entre quienes tienen o pertenecen al dios verdadero, que sería “el pueblo de Is-rael” y los demás, el resto de la humanidad, los que siguen a falsos dioses, ídolos o reyes…
En esa curiosa ecuación, ¿dónde está o quién es realmente el titular de la humanidad? Infiero que para MB la humanidad es el pueblo de Israel y consecuentemente el resto “de la humanidad” no es humana. Descubrimiento antropológico de enorme importancia que ha sido pasado por alto por casi todo el mundo… O tal vez ─inferencia optativa─, todo ese conglomerado del cual él denominara a Amán, al Faraón, a los nazis, a los palestinos, sería la humanidad… pero en tal caso, “el pueblo de Israel” que no puede ser lo mismo que semejante rejunte, vendría a ser una sobrenhumanidad o superhumanidad, algo en el espíritu con el cual algunos rabinos, como Dov Lior, sostienen que: “Mil vidas no-Judías no valen la uña de un Judío.”
MB no se va con chiquitas. Los nazis no conocieron, mejor dicho, conocieron apenas al Estado de Israel en formación. En rigor, durante la década de los ’30 nazis y sionistas tuvieron más coincidencias que diferencias. A medida que el nazismo perseguía cada vez más duramente a los judíos, discriminándolos primero, aislándolos después, hasta el inicio de la 2GM, incluso hasta 1940, los judíos sionistas retuvieron algunas prerrogativas, porque su estrategia de defensa del pueblo judío buscando hacer una sociedad aparte coincidía con la defensa del pueblo alemán que proclamaban los nazis con una Alemania “sin judíos”. Adolf Eichmann, por ejemplo, hasta se puso a estudiar hebreo para mejor administrar una solución de estados separados…
Pero la historia nos muestra que los nazis terminaron matando a la familia del abuelo de MB como a tantos otros judíos (y gitanos y homosexuales y cristianos y anarquistas y comunistas…). Y pese a la intemporalidad militante de MB, inmediatamente después de recordar que los nazis eran ”los que quieren extinguir al pueblo judío” (como los urugua-yos, por entonces todavía los orientales, quisieron extinguir a los charrúas, los argentinos a los ranqueles, los alemanes imperiales a los hereros en la actual Namibia, los californianos estadounidenses a los yaquis y tantos, tantos otros ejemplos de racismo radical, de atroci-dades), nos dice, llamativamente: “No hay ningún conflicto territorial”… ¿dónde? ¿en Pales-tina, por casualidad? Curiosa mención de la soga en la casa… el territorio, la territorialidad…
MB prosigue: “no tienen ningún problema político. No hay nada que hayamos hecho mal en la Tierra de Israel, creamos el mejor país del mundo, Israel es el mejor país del mundo, el más humano, el más culto, el más liberal, el más respetuoso de sus minorías, es lo mejor que le pasó al siglo XX, es el país donde más paz debería haber en el mundo.”
MB remata su credo de absolutos con un condicional; “debería haber”. Que significa que no la hay. Algo falló. ¿Qué falló? MB declara que el nosotros en el cual se incluye hicieron el mejor país del mundo. Envidiable inmodestia. Pero no sorprendente, tratándose de gente que no hace cosas mal. Que más bien hace las cosas buenas del mundo…
¿Construir un bastión europeo contra la bárbara Asia, como predicaba A. Herzl, ¿no es colonialismo?
¿Expulsar cientos de miles de pobladores palestinos mediante amenazas y asesinatos (las estimaciones más serias hablan de cientos de miles de expulsados y miles de asesinados, amén de la pulverización de medio millar de aldeas palestinas durante el adueñamiento de 1948), no es abuso y atropello?
¿Jugar tiro al blanco con los campesinos expulsados que a la noche volvían, tras la Nakba, desarmados, y a veces con alguna herramienta, para procurar seguir cuidando sus cultivos, los cultivos que se habían visto obligados a abandonar por la expulsión, matando así ─el “moral” ejército israelí, “humano”, “culto”─ a decenas, centenares de palestinos, ¿no es desprecio por la vida humana?
MB ensalza de los abusivos militares israelíes, no sólo su moral, su humanidad, su cultura; agrega: “el más respetuoso de sus minorías”. Vamos entendiendo. No respeto a minorías cualquiera; solo a las propias.
El desprecio por la vida humana se va entendiendo: no eran vidas sionistas.
MB admira a Ariel Sharon, más conocido como el Carnicero de Sabra y Shatila.
MB, apresado en su dolor, ha revelado sus sentimientos y convicciones más profundas y menos diplomáticas. Lo cual nos permite ver que es un mentecato. Ese calificativo proviene, etimológicamente, de un estado del alma que se advierte cautiva: mente captada, mente capta. Y resulta prístino que MB tiene una mente captada por una idea o sensación de que lo judío es algo al margen y por encima de casi todas las sociedades humanas (salvo, obviamente, la judía).
Uno termina preguntándose si la división entre homo sapiens sapiens pasa por donde MB la ve; una sociedad judía, la mejor por no decir la única del mundo, y el resto de los humanos alojados en sociedades que no son “del libro”, ¿por qué se sacrifica MB albergándose entre “nosotros”?

miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿Y si resulta que Israel no tiene derecho a existir? Reflexiones de Sharmine Narwani

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 13/08/2014 15:15   Publicado por
El 4 de agosto del 2014, en plena masacre de palestinos, la analista política Sharmine Narwani publicó en Le Gran Soir un artículo que más allá de la recurrente masacre en Gaza resume el motor histórico de esta  injusticia sin fin: un estado colonial y racista que no debería existir. Esta perspectiva rompe con los paradigmas mediáticos vigentes según los cuales es posible criticar los crímenes de Israel si no se cuestiona su legitimidad como país normal en el concierto internacional. A veces, ciertos textos actúan como parteaguas. Rompen con la carga de terror que impide llamar a las cosas por su nombre. Este es un buen ejemplo de ello. La traducción es cortesía de Boltxe Kolektiboa aunque se añadieron correcciones propias.

Perdón pero Israel no tiene ningún derecho a existir / Sharmine Narwani

La expresión «derecho a existir» entró en mi conciencia en los años 1990, así como el concepto de una solución de los dos Estados entró en el vocabulario colectivo. En cada debate en la universidad, cuando un sionista se quedaba sin argumentos  invocaban estas tres palabras mágicas para interrumpir la conversación con un indignado «¿estáis diciendo que Israel no tiene derecho a existir?».
Está claro, no puedes cuestionar el derecho de Israel a existir -sería como negar el derecho fundamental de los judíos a tener… derechos, y toda la culpabilidad del Holocausto será lanzada contra ti.
Salvo que yo no tengo nada que ver con el Holocausto -y los palestinos tampoco. El programa europeo de metódica limpieza étnica contra su población judía fue empleado, de manera totalmente cínica y oportunista, para justificar la limpieza étnica de la nación árabe palestina, asunto que me deja del todo indiferente. Ya estoy demasiado cansada de levantar los ojos al cielo cada vez que oigo en la misma frase las palabras Holocausto e Israel.
Lo que me trastorna en esta era posterior a la «solución de dos Estados», es la audacia misma de la existencia de Israel.
Qué idea tan fantástica, esta noción que un grupo de extranjeros de otro continente pueda apropiarse de una nación existente y habitada y convencer a la «comunidad internacional» que esto es justamente lo que debía hacerse. Podría reírme de tanto descaro si no fuera algo tan grave.
Más grave es la limpieza étnica masiva de la población palestina indígena llevada a cabo por los judíos perseguidos, apenas repuestos de su propia experiencia de limpieza étnica.
Pero lo más terrible es la manipulación psicológica de las masas al creer que los palestinos son peligrosos «terroristas» determinados a «echar a los judíos al mar». Yo trabajo con las palabras y el uso del lenguaje en la creación de percepciones me intriga. Esta práctica -muchas veces llamada «diplomacia pública»- se ha convertido en herramienta indispensable en el mundo de la geopolítica. Las palabras, al fin y al cabo, son bloques de construcción de nuestra psicología.
Tomemos, por ejemplo, la manera en la que hemos llegado a percibir el «litigio» palestino-israelí y todas las resoluciones de este conflicto que continúa. Voy a utilizar ideas ya expresadas en otros artículos.
Estados Unidos e Israel han determinado el discurso mundial sobre esta cuestión, definiendo sus estrictos parámetros que limitan cada vez más el contenido y la orientación del debate. Hasta hace poco, cualquier discusión fuera de estos parámetros, era considerada como irreal, improductiva e incluso subversiva.
La participación en el debate está reservada a los que suscriben estos grandes principios: aceptación de Israel, su hegemonía regional y su superioridad militar; aceptación de la lógica dudosa sobre la que se funda la reivindicación de Palestina por el Estado judío; y aceptación de quienes son los interlocutores, movimientos y gobiernos aceptables o no en cualquier solución al conflicto.
Palabras como paloma, halcón, militante, extremista, moderado, terrorista, islamo-fascista, negacionista, amenaza existencial, mulá loco, determinan la participación en la solución y son capaces de excluir otras instantáneamente.
Seguidamente, está el lenguaje que preserva «el derecho de Israel a existir» sin hacer ninguna pregunta: todos lo que invocan al Holocausto, el antisemitismo y los mitos sobre los derechos históricos de los judíos a la tierra legada por el Todo-Poderoso –como si Dios fuera un agente inmobiliario. Este lenguaje no intenta solamente impedir cualquier tipo de contestación a la conexión judía con Palestina, sino que además busca sobre todo castigar y marginar a los que atacan la legitimidad de esta experiencia colonial moderna.
Pero este pensamiento colectivo no llega a nada, no hace más que ocultar, distraer, desviar, esquivar y disminuir y no nos encontramos más cerca de una solución satisfactoria… porque la premisa es falsa.
No hay ninguna solución a este problema. Es el tipo de crisis en la cual constatas el fracaso, ves los errores y los corriges. El problema es Israel. Es la última experiencia colonial de los tiempos modernos, una experiencia llevada a cabo en el mismo momento en que tales proyectos se hundían en todo el mundo.
No hay «conflicto palestino-israelí» pues esto daría a entender que hay cierta igualdad en el poder, el sufrimiento y los elementos concretos a negociar. Pero no existe la más mínima simetría en esta ecuación. Israel es el ocupante y el opresor. Los palestinos son los ocupados y los oprimidos.
¿Qué debe negociarse? Israel tiene todas las cartas en su mano. Pueden devolver tierra, bienes, derechos, pero incluso esto es un absurdo -pues ¿qué se hace con lo que queda? ¿Por qué no devolver todas las tierras, todos los bienes y todos los derechos? ¿Por qué tendrían ellos el derecho de conservar nada? ¿Es la apropiación de tierra y bienes antes de 1948 fundamentalmente diferente de la apropiación de tierra y bienes después de la arbitraria fecha de 1967?
¿Cuál es la diferencia entre los colonialistas de antes de 1948 y los que colonizaron y se instalaron en tierras palestinas después de 1967?
Permitan que me corrija: los palestinos tienen una carta en sus manos que hace salivar a Israel -su gran reivindicación en la mesa de negociación que parece contener todas las otras. Israel aspira al reconocimiento de su «derecho a existir».
Pero Israel existe ya, ¿no?
En realidad, lo que Israel teme más que nada es su «deslegitimación». Detrás de las apariencias, existe un Estado construido sobre mitos y narraciones, protegido únicamente por un gigante militar, con miles de millones de dólares de ayuda de Estados Unidos y con el veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. No hay nada más entre este Estado y su desmantelamiento. Sin estas tres cosas, los israelíes no vivirían en una entidad que se ha convertido en «el lugar más peligroso del mundo para los judíos».
Retiren el discurso y el barniz de la propaganda y se darán cuenta rápidamente que Israel no tiene ni las bases de un Estado normal. Después de 64 años no tiene fronteras. Después de seis decenios, no ha estado nunca tan aislado. Después de medio siglo, necesita un ejército gigantesco simplemente para impedir que los palestinos entren a pie a sus casas.
Israel es una experiencia fracasada. Está conectado a una máquina que mantiene sus constantes vitales. Si se desenchufan estos tres tubos del cadáver, sobreviviría únicamente en la mente de algunos extranjeros que se han equivocado gravemente pensando que se lograría el gran robo del siglo.
Lo más importante que podemos hacer frente a la óptica de un solo Estado es desembarazarnos rápidamente del viejo lenguaje. De todas maneras, nada era verdad -no era más que el lenguaje empleado en un «juego» particular.
Desarrollemos un nuevo vocabulario de posibilidades. El nuevo Estado será el nacimiento de una gran reconciliación de la humanidad: musulmanes, cristianos y judíos vivirán juntos en Palestina como lo hicieron anteriormente.
Los detractores pueden irse lejos. Nuestra paciencia disminuye como la tela de las tiendas de campaña en los campos del purgatorio donde viven los palestinos desde hace tres generaciones.
Estos refugiados explotados por todo el mundo tienen derecho a bellos pisos -como esos que tienen alberca en la planta baja y un pequeño jardín de palmeras en la entrada. Porque la indemnización que se les debe por este fracasado experimento occidental será siempre insuficiente.
Y no, nadie odia a los judíos. Este es el argumento de última instancia que les queda y con el cual nos ensordecen -es el último cortafuego para proteger este Frankenstein israelí. No me interesa para nada escribir las habituales frases para probar que no odio a los judíos. Es imposible de comprobar y francamente el argumento no es más que una coartada. Si los judíos que no han vivido el Holocausto sienten todavía el dolor, que se arreglen con los alemanes. Que les exijan una parte importante de tierras en Alemania -y que tengan suerte.
En cuanto a los antisemitas que se les hace la boca agua en cuanto ven un artículo que ataca Israel, que se vayan a tomar viento, ustedes son parte del problema.
Los israelíes que no querrán compartir Palestina como ciudadanos iguales con la población palestina indígena, aquellos que no querrán renunciar a lo que tuvo que renunciar  la población palestina  hace 64 años, que tomen su segundo pasaporte y se vuelvan a sus casas. Los que se queden lo mejor que pueden hacer es adoptar una actitud positiva. Los palestinos han mostrado su capacidad a perdonar. El nivel de la carnicería que han sufrido de la parte de sus opresores -sin respuesta comparable- demuestra un aguante y una fe remarcables.
Será menos la muerte de un Estado judío que la desaparición de los últimos vestigios del colonialismo moderno. Será solamente un ritual de paso, todo irá bien. En este momento particular del siglo XXI, somos todos, universalmente, palestinos, y corregir esta injusticia constituirá una prueba de nuestra humanidad colectiva y nadie tiene el derecho de quedarse con los brazos cruzados.
Israel no tiene derecho a existir. Rompan esta barrera mental y digan: «Israel no tiene derecho a existir». Saboréenlo, hagan un tuit y escríbanlo en su Facebook y hagan todo eso sin pensarlo dos veces. La deslegitimación ya está ahí, no tengan miedo.
Palestina será menos dolorosa de lo que siempre ha sido Israel.