lunes, 10 de octubre de 2016

Los israelíes no pueden reconocer el terrorismo si no se miran en su propio espejo


Haaretz


Al periodismo le gustan dramas y tragedias. Cuando el desastre es permanente ya no es un asunto, especialmente cuando la causa de este desastre somos nosotros. La rutina de calamidades que infligimos a los palestinos no existe en la realidad de Israel. Es por esto que no recibe titulares regulares y la ausencia de dichos titulares, a su vez, forma en nuestra mente una realidad en la que todo está bien. Y luego viene una realidad diferente, con gente preguntando "¿qué pasa con estos palestinos que nos están atacando de nuevo?"

Lea el artículo completo aquí.

viernes, 30 de septiembre de 2016

"‘Que en paz descanse", aunque seguramente no habrá paz que descanse en su alma

Shimon Peres




A sus 93 años murió el polaco-judío devenido a israelí desde 1948, Szymon Persky, alias Shimon Peres, nacio en Vishnia, Polonia. Sus padres impulsados por los europeos sionistas en 1934 emigraron como colonos ilegales para colonizar Palestina que estaba bajo la ocupación británica (mal llamada Protectorado). Fundador del Kibutz Alumot en el Valle del Jordan, espíritu de los actuales ilegales asentamientos judíos, Peres, en sus convicciones sionistas a sus 21 años, de la mano del terrorista David Ben Gurion, fue nombrado miembro del secretariado del partido Mapai (Laborista) y enviado como delegado juvenil al Congreso Sionista celebrado en Basilea (Suiza) en 1946 en los albores de la caída de Palestina. 
  Ese mismo año se alistó en la organización terrorista Hagana y se formó como cuadro militar activo junto con los grupos terroristas sionistas que llegaron desde Europa para desmembrar Palestina y crear Israel sobre la destrucción de 489 aldeas y ciudades palestinas y el exilio de más de 750 mil palestinos echados al mar. Peres, con su patrocinador David Ben Gurión -quien declaró unilateralmente la creación de Israel-, firmaron en 1951 con el beneplácito del Knesset israelí el 10 de septiembre de 1952 el acuerdo con Alemania para el pago de millonarias indemnizaciones económicas a Israel por las víctimas del holocausto como parte del dinero a recaudar para desarrollar el estado. Una de las tantas ignominias sionistas. Los compromisos y las reparaciones por los crímenes de lesa humanidad de los nazis debieron ser con los millones de seres humanos europeos victimas de ese flagelo y no con Israel que para ese entonces no existía.

Frente a la ceguera internacional, Persky o Peres, se convirtió en 1953 en el arquitecto que cimentó el ‘programa nuclear israelí’, logrando entre la década del ’50 y el ’60 desarrollar el poderoso ‘plan nuclear’ en la Base Atómica de Dimona en el desierto palestino ocupado de Bersheba con la ayuda de Francia, sin que la ONU, Estados Unidos y la Unión Soviética interfirieran para detener esa peligrosa base nuclear en la zona. De hecho, uno de los científicos que huyó de la misma, Mordajai Vanunu, en 1986 denunció en The Sunday Times, que “Israel poseía un poder nuclear capaz de volar la región en segundos”.
Gran apostador para convertir a Israel en un estado militarista a semejanza del semblante actual, Peres, junto con Ben Gurion en 1953, fueron los principales desarrolladores de la industria aeroespacial israelí en la compañía ‘Rafael Advanced Sytems’, reemplazando la obsoleta empresa ‘Science Corps’ o ‘Hemed’ y consagrando a Rafael entre las principales empresas de tecnología militar a nivel mundial que le permitió la superioridad durante su invasión para ocupar el resto de Palestina, la totalidad de Jerusalem, el Golán de Siria y parte del territorio libanés y egipcio en 1967 y mantener su poderío destructivo en el Cercano Oriente. 

En su carrera política desempeñó varios ministerios en los gobiernos de la terrorista Golda Meir, de Yitzhak Rabin y de Ariel Sharon, para luego convertirse en presidente de la potencia ocupante. Siendo canciller de Rabin, en 1992, Peres comenzó a tejer un doble rostro al asumir un supuesto compromiso con la paz. A pesar de estar lejos de ello, lo fue enhebrando a nivel internacional, fundamentalmente luego de convencer a Rabin de firmar el Acuerdo de Oslo en 1993 con el presidente Yasser Arafat, hombre clave en el mecanismo espurio de Peres para alcanzar el Premio Nobel de la Paz ese mismo año. 

Si bien fundó el ‘Centro Peres por la Paz’ en 1996, con sede en Jaffa (territorio ocupado en 1948), y sobreactuar con sus programas de paz, no pudo ocultar su verdadero carácter de ‘oso colonialista’ al convertirse en el canciller del hostil fundamentalista premier Ariel Sharon (responsable de crímenes de guerra), apoyándolo en la masacre de jóvenes palestinos de la ‘Intifada por Jerusalem’ en 2001. Aún más grave, fue consentir que Netanyahu cercara militarmente en la Muqata’a (presidencia en Ramallah) al presidente del Estado de Palestina, Yasser Arafat, a partir del 1° de diciembre de 2001 hasta lograr envenenarlo en 2004 con la complicidad de algunas manos palestinas llagadas de traición. 

Tanto Sharon como Peres murieron sin ser juzgados por sus crímenes de lesa humanidad contra el pueblo palestino y el magnicidio de Arafat, algo que la Autoridad Nacional Palestina contribuyó a silenciar en estos 12 años. 

La felonía de Peres, en su cruel estrategia de lograr el Nobel de la Paz en medio de la tragedia de la población palestina, fue dinamitado por los propios miembros del Comité Nobel noruego. Molestos con Shimon Peres, se lamentaron de haberle concedido el galardón. Uno de los cinco miembros del Comité, la fallecida ex parlamentaria noruega de la Izquierda Socialista, Hanna Kvanmo, apesadumbrada por el mar de sangre desencadenado por Sharon y Peres en Palestina, el 10 de abril de 2002, le dijo a la ‘Agencia Oslo’ de Noruega: “Desearía que fuese posible que pudiéramos retirar el premio...Lo que está ocurriendo hoy en Palestina es grotesco e increíble. Peres es responsable, en tanto que es miembro del gobierno. Ha expresado su acuerdo con el primer ministro Ariel Sharon. Si no hubiera estado de acuerdo con Sharon habría debido retirarse del gobierno”. Mientras, otro de los miembros del Comité, el ex premier noruego Odvar Nordli, declaró en el diario ‘Dagsavisen’: “Peres no ha estado a la altura de los ideales de 1994, es decir, su apoyo a todas las medidas de paz y el deseo de coexistencia”. 

A sus avanzados 84 años, en 2007, Peres, asumió la presidencia de Israel hasta julio de 2014, avalando con firmeza guerrera la furia salvaje desatada por el premier Ehud Olmert y Benjamín Netanyahu, en sus criminales invasiones contra la Franja de Gaza durante las sangrientas operaciones ‘Plomo Fundido’ en 2008 y ‘Pilar Defensivo’ en 2012 respectivamente. 

La explotación del Holocausto monopolizado como un escudo ideológico en los planes sionistas, muy bien abarcado por Shimon Peres, le sirvió para reasegurar la prepotencia israelí desde su fundación frente a la distracción fraudulenta de la comunidad internacional y la abulia de Estados Unidos, Rusia y la ONU.
Como palestino refugiado, desde el preciso momento que Shimon Peres junto al establishment sionista que robaron mi tierra en 1948 y nos arrojaron al exilio, no puedo finalizar sin expresar: ‘que en paz descanse’, aunque seguramente no habrá paz que descanse en su alma.
 

Suhail Hani Daher Akel fue el primer Embajador del Estado de Palestina en la Argentina. Fue el primer Representante de la OLP en la Argentina.
 
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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miércoles, 1 de junio de 2016

Fotografías de la “normalidad” palestina

La periodista Teresa Aranguren presenta el libro “Contra el olvido” en un acto del BDS-País Valencià





¿Cuál es la realidad de la Palestina anterior a la “Naqba”, la época previa a la fundación del Estado de Israel? ¿Cómo se vivía en Palestina antes de la “limpieza étnica” de 1948, proceso que implicó la expulsión de más de 750.000 palestinos de sus hogares, la “limpieza” de cerca de 530 pueblos, 11 barrios urbanos y la implantación en estos territorios de “asentamientos” de colonos judíos? El libro coordinado por Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro -“Contra el olvido” (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo)- aporta fotografías de aquellos tiempos previos a la “Naqba”, entre 1889 y 1948. Son testimonios gráficos de “aquella existencia que se quiso borrar”, afirman las autoras. El hecho de que esta documentación sea tan accesible como poco conocida, señala un interés en que los hechos –la historia del pueblo palestino- permanezcan en el olvido.

La propaganda israelí ha intentado sistemáticamente negar la “Naqba”. Uno de los argumentos utilizados es que se compraron las tierras a los propietarios palestinos. Para que el lector pueda hallar respuestas, el libro en el que han colaborado Bichara Khader y Johnny Mansour, aporta imágenes del Archivo Fotográfico del Hotel American Colony de Jerusalén además de álbumes de familias residentes en la zona norte de Palestina. En el libro “Bajo el olvido” también se incluyen breves textos explicativos. La periodista especializada en Oriente Medio, Teresa Aranguren, toma como fuente de referencia los censos. “Sabemos cómo era la composición demográfica de Palestina en el siglo XIX, a comienzos del siglo XX y en los años 20 y 30”, explica en acto organizado por el BDS-País Valenciá en la Facultat de Geografia i Història de València. Cuando Palestina se hallaba bajo la férula del Imperio Otomano, la población árabe no fue asimilada pero sí tuvo que pagar impuestos que requerían censos de población y registros de la propiedad de la tierra. “Sólo con mirarlos, igual que cuando se analizan los registros de la propiedad de la tierra británicos, se desmiente el argumento central israelí de la adquisición de tierras”.

La primera colonia sionista arribó a Palestina en 1878, cerca de Jaffa en torno a la franja costera. Contaron con ayuda y financiación de uno de los multimillonarios de la época, el barón Rotschild. En su inicio las colonias no lograron ser autosuficientes, de hecho contaron siempre con dinero del exterior. En ese momento, en torno al 80% de la población de palestina era de origen musulmán, el 11% cristiano y cerca del 7% judío (se trataba de judíos integrados en el tejido social palestino, hasta el punto que hablaban en árabe; no tenían nada en común con los colonos del movimiento sionista que empezaban a llegar de Europa). El estudio del proceso desmiente otro argumento difundido por la propaganda israelí: que el proyecto de Estado judío fuera una consecuencia –a modo de reparación- del Holocausto nazi. “En 1880 el mundo no conocía el nombre de Hitler”, aclara Teresa Aranguren. “El proyecto de nuevo estado va desarrollándose primero bajo el dominio otomano, y a partir de 1917 bajo control británico”. El apoyo incondicional de la gran potencia de la época, Gran Bretaña, y la financiación exterior, generosa, hicieron posible que se materializara el objetivo, más allá de los mitos sobre un movimiento sionista pionero y emprendedor.

Es cierto que en Europa surgió un movimiento –sionista- con una capacidad importante de suscitar adhesiones. Se apelaba al factor de la religión, “aunque los fundadores del estado de Israel no fueran religiosos”, matiza Teresa Aranguren. Sobre todo se infamaba un sentimiento nacionalista que estaba gestándose a favor de un pueblo y una nación judíos. Pero siempre judíos europeos. El proceso se inicia a finales del siglo XIX y culmina en una limpieza étnica por medios militares (entre diciembre de 1947 y junio de 1949). ¿Cómo puede recogerse esta complejidad histórica en un libro de fotografías de 240 páginas? “Contra el olvido” incluye fotografías de una vida cotidiana, “normal”, que los procesos de limpieza étnica arrancarán de cuajo. Instantáneas de los chicos de un colegio que forman un equipo de fútbol, excursiones de grupos de amigos al lago Tiberiades, personas que juegan poniéndose una cacerola en la cabeza… Hay fotografías, de los años 30, que muestran un cine nocturno al aire libre cerca de Hebrón, en el que las imágenes se proyectan en la pared exterior de una mezquita. También se incluyen testimonios gráficos de familias de Belén y de Ramala, con toda la diversidad de situaciones de la Palestina tradicional: por ejemplo campesinas ataviadas con su túnica. Junto a retratos de las clases medias, hay otros de mujeres trabajadoras del departamento de aduanas de Haifa, en la década de los 40. “Podían ser fotos de nuestros álbumes familiares, no somos diferentes a ellos; también hay mujeres más modernas que las mujeres árabes que actualmente vemos en Palestina”.

Teresa Aranguren es miembro del Consejo de Administración de RTVE desde 2007 a propuesta de Izquierda Unida. Cubrió como enviada especial la invasión israelí de Líbano en 1982 y desde Teherán la guerra entre Irán e Iraq. En 1990 viajó a Ammán y Jerusalén para informar de la guerra del golfo; también dio cuenta sobre el terreno de las crisis de Iraq y del conflicto entre Israel y Palestina. No sólo ha trabajado en Oriente Medio. En 1999 narró en directo los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia. Del libro colectivo de fotografías extrae la siguiente conclusión: “No sólo Palestina no estaba vacía de población antes de la Naqba; había una sociedad compleja, con ricos y pobres, con hombres de negocios, poetas, campesinos y comerciantes”. Podían encontrarse, en un movimiento pendular, tradiciones y tendencias tanto modernas como conservadoras. Era una sociedad, en los albores del siglo XX, no muy diferente de la española, la italiana, la griega y otras de la cuenca del Mediterráneo. La propaganda de Israel consiguió ocultar esta realidad.

Otra consigna que ha cundido es la de un desierto que floreció gracias a los colonos emprendedores, judíos, aterrizados de Europa. “Pero Palestina nunca fue un desierto”, rebate Aranguren. Como otras zonas de la cuenca del Mediterráneo, cuenta con áreas semidesérticas, hortícolas, de ásperas montañas y de desierto como Neguev o Sinaí, donde las zonas desérticas hoy continúan siéndolo. Durante la fase preparatoria del libro, el arabista Pedro Martínez Montávez aportó una prueba de interés. Un libro de dos profesores de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago de Compostela, que en 1875 decidieron realizar un viaje por los “lugares santos” del mundo. El texto, publicado en 1881, relata la experiencia y dedica un párrafo a la ciudad de Jaffa y sus alrededores: “Existen extensos bosques de granados, naranjos, limoneros, manzanos, cañas de azúcar y palmeras; sus preciosos jardines tienen gran variedad de plantas, huertos con toda clase de legumbres y hortalizas, regados todos con agua sacada de multitud de norias; la naturaleza es prodigiosa: posee unos extraordinarios jardines que posiblemente dan las primeras naranjas del mundo”. Es una realidad documentada, pero invisibilizada.

La periodista resalta la capacidad propagandística que tuvo desde un inicio el movimiento sionista. “Hoy la continúa teniendo”. “A ello hay que agregar la ceguera del mundo occidental y su mirada colonial”. Los oficiales del ejército británico mantenían una relación muy cercana con sectores de la burguesía palestina, `”pero ocurre que finalmente son árabes, pueblos sometidos que cuando nos interesa podemos desgajarlos de su entorno para crear un enclave occidental: eso también está en el origen del sufrimiento del pueblo palestino”. En términos todavía más claros: “Si no hubiera sido por el mandato británico (en vigor desde 1922), el movimiento sionista no hubiera tenido suficiente fuerza para desplazar a una sociedad entera”. El profesor Bichara Khader caracteriza lo ocurrido durante la “Naqba” como “sociocidio”. “Contra el olvido” termina en 1948, pero incluye diez fotografías de 1950-1951 cedidas por la UNRWA. Se aprecia cómo una sociedad que vivía en la “normalidad” terminó convertida en un territorio de refugiados.

Bichara Khader sostiene que el plan de partición realizado en 1947 por Naciones Unidas conducía inevitablemente a la limpieza étnica. En 1947 la situación en Palestina ya era explosiva. En 1936 se había producido un gran levantamiento, iniciado con una huelga general de seis meses (lo que da cuenta de una sociedad articulada) que se prolongó en forma de revueltas y partidas guerrilleras hasta 1939. Fue la primera Intifada palestina, reprimida brutalmente por las autoridades británicas y con un centenar de condenas a muerte. También se demolieron casas, prácticas de laminación que después Israel extremó. En la partición de Palestina en dos estados promovida por Naciones Unidas, al Estado judío se le asignó el 56% del territorio (básicamente la franja costera y las tierras más fértiles), mientras que al Estado árabe se le otorgó el resto (salvo un área que quedó bajo control internacional). En ese momento los registros de la propiedad de la tierra elaborados por la autoridad británica daban cuenta de una propiedad judía (del movimiento sionista en Palestina) sobre el 6,6% de las tierras, mientras que el resto correspondía a titulares árabes. Lo decisivo es que en el territorio destinado a acoger el nuevo Estado judío, la población judía no era mayoritaria y tampoco tenía la propiedad de la tierra. ¿Cómo construir entonces un estado propio? Vaciando el territorio de población palestina mediante operaciones militares, tal como sucedió entre diciembre de 1947 y el verano de 1949.

Israel también alega que la “Naqba” fue resultado de la guerra árabe-israelí declarada el 15 de mayo de 1948, y de la huida masiva de la población. Pero el contingente mayor de palestinos expulsados y las matanzas más atroces se dio en los meses previos a la declaración bélica. Por ejemplo el ocho de abril de 1948 en Deir Yassin, pueblo palestino de unos 700 habitantes al oeste de Jerusalén, donde los asesinados oscilan según las fuentes entre las 93 y las 254 personas. Ni siquiera Ben-Gurión había proclamado el nuevo Estado de Israel (14 de mayo de 1948). “La memoria es uno de los elementos clave de la resistencia del pueblo palestino, y que con más medios combaten los sistemas de comunicación de Israel”, remata Teresa Aranguren, autora del libro “El hilo de la memoria” y de la compilación de relatos “Olivo roto: escenas de la ocupación”.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 26 de mayo de 2016

La jutzpá israelí frente a la sumud palestina



Mondoweis

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.


 
Un soldado israelí sostiene en estrangulamiento a un niño a punta de pistola después de los enfrentamientos entre fuerzas de ocupación israelíes y manifestantes palestinos que siguieron a la marcha de Nabi Saleh contra la expansión del asentamiento ilegal solo para judíos. Cisjordania, Palestina 28 de agosto de 2015 (Foto: AFP/Getty)

En su libro The Joys of Yiddish (1968) Leo Rosten escribe que "la definición clásica de jutzpá es, por supuesto, esta: la actitud de una persona que después de matar a su padre y a su madre se lanza al tribunal reclamando merced porque es un huérfano. Un jutzpadnik puede definirse como el hombre que grita "¡Ayuda, ayuda! Mientras te da una paliza”.
Es un vocablo tanto idish como hebreo. Mientras que en los tiempos previos a Israel pudo ser un término mayormente asociado con la negatividad, el asentamiento sionista en Palestina y el establecimiento de un Estado judío con fronteras que se convirtieron en indefinidas y en continua expansión vino a dar a este término un aura de sustancia real a los ojos de muchos israelíes. Jutzpá, en términos nacionales israelíes, vendría a ser un ingrediente necesario para sobrevivir y crecer. El segundo primer ministro de Israel, Moshe Sharett, observó claramente este aspecto: "He aprendido que el Estado de Israel, en nuestra generación, no se puede gobernar sin engaño ni osadía. Estos son hechos históricos que no pueden alterarse… al final la historia justificará tanto las estratagemas como los engaños y las aventuras". (Simha Flapan: The Birth of Israel: Myths and Realities y parcialmente en el ministerio de Relaciones Exteriores ).
La jutzpá de Israel a nivel nacional al grito de "¡Ayuda, ¡ayuda!" mientras golpea a los palestinos puede verse en colores vivos en un vídeo del año pasado de la protesta semanal de los viernes en Nabi Saleh, el 28 de agosto del año 2015, que se hizo viral. En el video se ve a un soldado israelí totalmente armado y enmascarado que agarra por el cuello a un niño de 12 años que tiene un brazo enyesado y lo aplasta sobre una roca sobre el brazo roto (minuto 2:00). La hermana y la madre del niño vienen en su ayuda, por supuesto desarmadas, y tratan de rescatar al niño de manos del soldado. Esta situación es una representación icónica del atroz desequilibrio de poder donde el niño es, indiscutiblemente, una víctima. Pero no, la ministra de Cultura y Deporte Miri Regev se "sorprendió al ver el video de esta mañana de palestinos pegando a un soldado del ejército israelí", agregando que "no puede ser que enviemos a misiones a nuestros soldados con las manos atadas a la espalda ¡Simplemente es una vergüenza!... Hay que ordenar inmediatamente que un soldado atacado pueda devolver el fuego. Punto".
Así es que los soldados son las víctimas. Sus manos están atadas a la espalda. ¡Ayudad a los soldados! mientras pegan a niños palestinos que tienen las extremidades quebradas. También debemos permitirles ir más allá y disparar a civiles desarmados, los familiares que intentan llegar al rescate. Si la definición de jutzpá de Leo Rosten era correcta, entonces Israel la adoptó como una política a nivel nacional.
Los palestinos como parte ocupada, sometida y militarmente inferior, tenían que aplicar un antídoto a este espejo histórico de la jutzpá. Frente a la política de acoso y despojo constante tenían que adoptar una actitud de firmeza. Este es el significado de sumud.
El término sumud se ha consagrado en la conciencia nacionalista palestina, en particular desde 1967. Los palestinos sufrieron la Nakba, la catástrofe de la limpieza étnica a gran escala en 1948, donde muchos fueron violentamente despojados o huyeron por miedo a la violencia y no les permitieron regresar. Mientras el típico mito sionista dice que “los líderes árabes los exhortaron a huir y esperar la victoria de los ejércitos árabes”, los archivos desclasificados del ejército israelí revelan las verdaderas causas principales de esta huida.
Estos son algunos de los más importantes:
Documento del servicio de inteligencia del ejército israelí titulado "La emigración de los árabes de Palestina en el período del 1 de diciembre de 1947 al 1 de junio de 1948” (desclasificado a mediados de la década de 1980). El documento detalla 11 factores que provocaron el éxodo y los enumera "por orden de importancia":
1. Operaciones directas y hostiles de los judíos integrantes de la [Haganah/IDF] contra los poblados árabes.
2. El efecto de nuestras operaciones hostiles [Haganá/IDF] contra los pueblos cercanos [árabes] (…especialmente la caída de los grandes centros vecinos).
3. Las operaciones de los [judíos] disidentes [Irgún Tzvai Leumi y Lohamei Herut Yisrael]
4. Las órdenes y decretos por parte de instituciones árabes y las bandas [irregulares].
5. Las operaciones judías de rumores [guerra psicológica] dirigidas a espantar a los aterrados habitantes árabes.
6. Las órdenes de expulsión definitivas [por las fuerzas judías].
7. El miedo a la respuesta judía [represalia] después de un ataque árabe importante a los judíos.
8. La aparición de bandas [fuerzas irregulares árabes] y combatientes no locales en las cercanías de un pueblo.
9. El miedo a la invasión árabe y sus consecuencias [sobre todo cerca de las fronteras].
10. Aldeas árabes aisladas en áreas exclusivamente [predominantemente] judías.
11. Factores locales variados y el miedo generalizado al futuro.
(El documento se cita en 1948 and After, de Benny Morris)
Así podemos ver que las primeras y más importantes causas de la huida de los palestinos en 1948, también consideradas por las fuentes de inteligencia militar israelí, fueron “operaciones hostiles directas de los judíos" (de hecho también antes de la declaración del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948 y antes de la invasión de los ejércitos árabes aliados. Por ese tiempo, aproximadamente un tercio de lo que llegarían a ser 750.000 refugiados palestinos ya había sido despojado).
Los palestinos sabían mejor que nadie que existía un peligro inminente en la ocupación. No necesitaron esperar a la desclasificación de los archivos y el lento proceso de reconocimiento de la jutzpá de Israel. En 1967 la nueva ocupación israelí, que los generales israelíes consideraron ampliamente como “terminar el trabajo de 1948", representó para ellos una segunda oportunidad -y tal vez la última- de defender su propia existencia en la Palestina histórica. No permanecer firmes frente a una nueva ocupación militar israelí significaría un nuevo despojo y la eventual limpieza de la tierra.
Este sumud no es solo un elemento pasivo. Mientras que su principal símbolo es el olivo, que representa la conexión antigua con la tierra (de ahí lo simbólico de las devastadoras escenas filmadas de las numerosas arrancaduras de olivos perpetradas por las fuerzas de ocupación israelíes y los colonos), también tiene el sentido de la resistencia activa. Yasser Arafat señaló a mediados de 1980 que "el elemento más importante del programa palestino es aferrarse a la tierra. Mantenerse sobre la tierra y no solo los asuntos de la guerra. La guerra se produce en un nivel diferente. Si solamente se lucha es una tragedia. Si se lucha y se emigra también es una tragedia. La base es aferrarse y luchar. Lo importante es aferrarse a la tierra y después el combate". (De Schultz and Hammer, The Palestinian Diaspora ).
Los palestinos han puesto en marcha diversas formas de resistencia, algunas sin ninguna relación con el enfrentamiento armado. Tal vez la forma de protesta menos beligerante físicamente que los palestinos han sido capaces de aplicar en los últimos tiempos sea el BDS: boicot, desinversión y sanciones. Un medio de protesta democrático, no violento, que tiene un historial exitoso en la Sudáfrica del apartheid. Noam Chomsky en su última entrevista de hace unos días en Democracy Now! dice que "en cuanto a la táctica de boicot y desinversión, tiene un sentido perfecto... boicot y sanciones tienen mucho sentido cuando estas tácticas se aplican correctamente, como ocurre a menudo".
Sin embargo Israel ha invertido muchos millones de dólares en un intento de contrarrestar el BDS y presiona sucesivamente por la legislación anti-BDS a través de sus grupos de presión en otros países. Recientemente, durante una conferencia anti-BDS organizada por el importante periódico Yediot Aharonot, se oyó decir al destacado ministro de Inteligencia Israel Katz que Israel debería “apuntar a eliminar civiles", como los líderes del BDS, con la ayuda de la inteligencia israelí, al tiempo que se mencionó varias veces al fundador del BDS Omar Barghouti en lo que respecta a la intención del Gobierno de revocar su permiso de residencia en Israel. Curiosamente el ministro del Interior Aryeh Deri señaló que "la revocación de la ciudadanía o la residencia es una herramienta que casi nunca se utiliza, ya que constituye una violación de los derechos humanos". Y sin embargo planteó la preocupación sobre la base de que Barghouti era moralmente censurable, por así decirlo, diciendo : "a él [Barghouti] se le dieron derechos similares a los de un ciudadano y se aprovechó de nuestro Estado tolerante para presentarnos como el Estado más horrible en el mundo". Deri dijo que se "inclinaba a cumplir" una solicitud que había recibido de un miembro de extrema derecha del Parlamento de revocar la residencia permanente de Barghouti. La situación de Barghouti está ahora "bajo consideración" e Israel se ha negado a renovar su permiso de viaje.
Esta es la pelea que los palestinos tienen que soportar con sumud para permanecer. Israel podría considerar esos esfuerzos como una jutzpá en sí misma -¿Cómo se atreven a resistir?- al mismo tiempo que se dedica a crear estratagemas cada vez más inventivas de engaño para poder continuar su aventura en la frontera del Gran Israel.
Posdata : Previsiblemente uno podría hacer la pregunta, "¿Por qué atribuir la firmeza únicamente a los palestinos? ¿Dónde está la firmeza de Israel? ¿Por qué tan unilateral?”. Bueno, aquí está mi respuesta: en la comparación de los dos el equilibrio de poder está simplemente desequilibrado, por decirlo suavemente. Los palestinos no poseen tanques, aviones de combate, helicópteros o armas nucleares. Sencillamente no plantean una amenaza existencial. Sí, los líderes israelíes a menudo tratan de confundir a los palestinos con "los cercanos y hostiles países árabes" y proclaman ese "peligro existencial", pero no solo es ese el punto y tampoco se sostiene. Incluso Irán, un gigante regional (no árabe), que fue acusado en repetidas ocasiones por Netanyahu de ser un peligro existencial, ha sido señalado por los mejores expertos de Israel en seguridad de que no plantea ningún peligro existencial real.
Lo mismo fue en 1967, al mismo tiempo que promovían el histérico temor en su población por el "segundo Holocausto", los dirigentes israelíes sabían muy bien (como señaló el exjefe del Mossad Meir Amit y se mostró de acuerdo con la CIA en esto), que iban a ganar contra todos los enemigos regionales rápidamente, por lo que evaluaron que tomaría cerca de 7-10 días (la cifra más baja evaluada si Israel eliminaba de la acción a la fuerza aérea egipcia en primer lugar, lo que hizo al principio de la guerra). (Véase Tom Segev, 1967, y para la evaluación de Amit de “7 días” vea este enlace .
Así que independientemente del hecho de que Israel no se enfrenta a una amenaza existencial regional, su relación potencial real de cara a los palestinos ni siquiera es algo a considerar en este sentido. A todos los efectos prácticos las relaciones de poder entre Israel y los palestinos se asemejan a esa escena del soldado bien armado que mantiene en estrangulamiento al niño con el brazo roto.
Puede que los actores regionales traten de llegar al rescate de ese chico por solidaridad -y que a veces puedan venir armados que era la situación en 1948- pero incluso entonces Israel fue muy superior en la organización, el personal, y armamento con respecto a lo que los ejércitos árabes habían montado todos juntos. (Ver Ilan Pappe, La limpieza étnica de Palestina).
En 1973 Egipto y Siria, de hecho, lograron presionar a Israel por un corto tiempo, debido al elemento sorpresa de un día de fiesta (y probablemente a la indiferencia de Israel). Fue suficiente para un susto, ya que Sadat, aparentemente, no tenía la intención de llegar muy lejos en el Sinaí para demostrar fuerza. Eso le ganó de vuelta el Sinaí, el lenguaje de la fuerza rompió la intransigencia israelí.
Pero, volvamos a los palestinos, todas las demás enemistades regionales se pueden encuadrar en el hecho bien conocido de que los estados de la región están muy dispuestos a regularizar las relaciones con Israel a cambio de una solución para los palestinos bajo las directrices de la resolución de consenso internacional (ONU 242). Se trata simplemente de que el plan israelí y sus esquemas para el Gran Israel chocan con los palestinos que se encuentran en el camino.
Así que un esquema más amplio, el esquema político mayor, es muy parecido a lo que Ben-Gurion ya señaló en 1938: "cuando decimos que los árabes son los agresores y nos defendemos es solo la mitad de la verdad. En cuanto a nuestra seguridad y supervivencia nos defendemos… pero la lucha solo es un aspecto del conflicto que en su esencia es una cuestión política. Y políticamente nosotros somos los agresores y ellos se defienden”. Esa es la razón por la cual la jutzpá encaja más bien de manera unilateral en Israel, y la sumud en los palestinos. Es una generalización, pero en general no se utiliza la jutzpá para resistir la opresión. Como señaló Gandhi no se puede considerar violencia cuando una víctima de violación lucha contra su violador. Es resistencia a la violencia. Es “en sí mismo un acto de no violencia”. La auténtica violencia es la violación. (Véase Norman Finkelstein, What Ghandi Says).

Jonathan Ofir es músico israelí, director de orquesta, escritor y bloguero residente en Dinamarca.


Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.